La bióloga Marcela Ferreyra publicó una reflexión de opinión a partir de la reciente tala de alrededor de 70 árboles históricos en la costanera de Bariloche, intervención que, según expresó, se realizó sobre ejemplares "íntegros, sanos" y cuyos motivos "todavía no se sabe bien el porqué y para qué".
La bióloga Marcela Ferreyra publicó una reflexión de opinión a partir de la reciente tala de alrededor de 70 árboles históricos en la costanera de Bariloche, intervención que, según expresó, se realizó sobre ejemplares "íntegros, sanos" y cuyos motivos "todavía no se sabe bien el porqué y para qué".
En su texto, la especialista plantea una mirada filosófica y ambiental sobre la relación entre las personas y la naturaleza, sostiene que todos los seres vivos merecen respeto y cuestiona la transformación de los troncos en esculturas al considerar que constituye "una verdadera profanación" y "una tremenda falta de respeto por la vida de otro ser".
Asimismo, cita investigaciones sobre la comunicación entre los árboles y concluye con un llamado a reflexionar acerca del respeto por la vida y la muerte de los ejemplares retirados de la costanera.
ALGUNAS REFLEXIONES ACERCA DEL RESPETO POR LA VIDA Y LA MUERTE
La reciente pérdida de los árboles de la costanera me despertó una necesidad incontrolable de poner en palabras algunos pensamientos y sentimientos. Seguramente mi escrito será rotulado de delirante por algunos, pero si de pronto te gusta o te sirve te invito a compartirlo.
Por Marcela Ferreyra
Para quienes no estén al tanto del tema, les cuento que en estos últimos días la municipalidad sacrificó unos setenta árboles históricos, íntegros, sanos, y todavía no se sabe bien el porqué y para qué.
Si bien mi formación es científica (soy bióloga), siempre he sentido que hay una parte de la Naturaleza que no se puede explicar mediante la Ciencia. Hay algo mucho más allá...algo que nuestras mentes limitadas no pueden comprender. Estoy convencida que Ella, la Madre Naturaleza, es una Unidad Viviente donde cada Ser que la habita es único, irrepetible, y tiene una razón de ser. También pienso, y siento, que cada Ser tiene un alma; cada individuo que habita en este planeta tiene un alma, desde aquellas criaturas microscópicas hasta los humanos, pasando por todas las ramas del Árbol Evolutivo. Por ende, cada ser viviente, ya sea insecto, molusco, ave, hongo, árbol, arbusto, reptil... cualquiera sea su forma, tiene derecho a existir y ser respetado. Todos y cada uno formamos parte de un inmenso engranaje mientras esta pequeña nave llamada Tierra se desplaza en el Universo. Todos tenemos el mismo derecho durante esta infinitésima fracción de tiempo que se nos ha regalado.
También estoy convencida que cada ser vivo siente y sufre, aunque nuestra limitada capacidad percepción y comprensión no nos permita apreciarlo. Numerosos estudios recientes demuestran cómo los árboles intercambian sustancias, mensajes y cómo tratan de ayudarse unos a otros... aunque no podamos ver más allá de su tronco y su copa. Si quisieran saber más sobre esto les recomiendo leer "La vida secreta de los árboles" escrita por el alemán Peter Wohlleben o indagar acerca de los descubrimientos realizados por la canadiense Suzanne Simard. Más abajo les dejo algunos enlaces para conocer algo más de sus investigaciones. Cada día se sabe más y más acerca de todo lo que ocurre en torno a los árboles y a los otros seres con los que se relacionan. Hay todo un mundo alrededor ellos, un pequeño microcosmos perfectamente ensamblado trabajando de manera imperceptible, incesante y coordinada. Una red de Vida de la que somos sólo un pequeño eslabón y de la que dependemos como especie.
Por todas estas razones estoy convencida que el humano NO tiene supremacía sobre los otros seres. Para mí todas las especies son iguales, todas están hechas de polvo de estrellas como suele decirse, todas tienen un alma, sólo que en envases diferentes.
Planteado esto vuelvo a los árboles de la costanera. Los investigadores más arriba mencionados relatan cómo algunos árboles sanos y fuertes establecen lazos con árboles pequeñitos, con árboles enfermos y hasta con tocones en un intento de mantenerlos vivos. Por esto, tengo la certeza de que los restos que quedaron en la costanera aún no están muertos; esa chispa de Vida, ese alma, todavía está latiendo adentro.
Por todas estas razones creo firmemente que esto de transformarlos en esculturas, cuando aún su sabia está fresca, es una verdadera profanación a un cuerpo que aún está latente... una tremenda falta de respeto por la vida de otro ser y también por su derecho de tener una muerte digna llegado al caso.
Creo que nuestro camino evolutivo como especie ha sido asombroso desde el punto de vista de la materia pero que nuestra alma no ha seguido el mismo ritmo. ¿Será que estamos sufriendo la involución del alma? ¿Será que en el trajín estamos extraviando la compasión, la empatía, el respeto por el otro?
Y para cerrar dejo volar una pregunta: ¿Ya que no se supo respetar la vida de estos árboles, se podrá al menos respetar su muerte?
ENLACES:
- https://www.academia.edu/122582171/La_vida_secreta_de_los_arboles_Peter_Wohlleben
- https://www.ted.com/talks/suzanne_simard_how_trees_talk_to_each_other