En una sesión atravesada por fuertes cruces y movilización popular, la senadora nacional Ana Marks rechazó con dureza la reforma laboral impulsada por el oficialismo y advirtió que el Senado está frente a “una decisión histórica”.
En una sesión atravesada por fuertes cruces y movilización popular, la senadora nacional Ana Marks rechazó con dureza la reforma laboral impulsada por el oficialismo y advirtió que el Senado está frente a “una decisión histórica”.
“No estamos discutiendo una simple reforma laboral. Estamos discutiendo si la Argentina sigue siendo un país con derechos o si se convierte definitivamente en un país que descarta y abandona a quienes trabajan”, afirmó.
Marks sostuvo que el proyecto “no viene a modernizar ni a generar empleo” y aseguró que se trata de “una reforma escrita para el Fondo Monetario Internacional, que necesita una Argentina de trabajadores baratos, precarizados y fácilmente descartables”. En ese sentido, advirtió que el país avanza hacia “un modelo neocolonial, sin industria, sin producción de valor y con entrega de nuestros bienes comunes”.
Para la legisladora, la iniciativa constituye “una reforma de venganza contra los trabajadores y contra cada derecho conquistado en la historia”. Y fue aún más explícita: “Hay un odio de clase que atraviesa cada artículo de esta ley. Es un intento de disciplinamiento social y de destrucción de toda idea de organización y justicia social”.
La senadora remarcó que desde la asunción del actual gobierno “se perdieron más de 400 mil puestos de trabajo y cerraron más de 21 mil empresas”, y sostuvo que la caída del consumo y la recesión demuestran que el problema no son los derechos laborales sino el modelo económico. “Las leyes laborales no crean empleo; el empleo lo crean las políticas económicas. Y las de este gobierno están destruyendo trabajo todos los días”, señaló.
Asimismo, denunció que el proyecto “viola de manera sistemática el artículo 14 bis de la Constitución Nacional”, al flexibilizar la jornada laboral, fragmentar vacaciones, debilitar la negociación colectiva, restringir el derecho de huelga y reducir la protección contra el despido arbitrario. “El artículo 14 bis no es un adorno. Es un límite constitucional. Y este Congreso no puede modificar la Constitución por la vía de una ley”, advirtió.

Marks también cuestionó la reducción de indemnizaciones y su pago en cuotas, al considerar que “no solo facilita el despido, sino que lo financia”. “Lo que se protege acá no es al trabajador, es al empleador que decide despedir”, sostuvo.
En uno de los pasajes más duros, Marks se refirió al sistema FAL y afirmó que “no me digan que no es más fácil despedir. No solo esta ley no genera trabajo, sino que este proyecto promueve el despido y lo financia, financiando las indemnizaciones a través del FAL con la plata de los jubilados. La indemnización gratis rompe toda barrera protectoria contra despidos arbitrarios y además vacía el sistema previsional”
La senadora cerró su intervención con una definición categórica:
“ESTA NO ES UNA REFORMA LABORAL. Es un plan SISTEMÁTICO de despidos, de salarios bajos y de intento de disciplinamiento social. No trae trabajo ni modernización. Trae desigualdad, exclusión y conflicto social. Desde el peronismo no vamos a ser cómplices. Vamos a seguir defendiendo el trabajo y a los trabajadores”.