La Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino – ENAC – reafirma hoy, en el 209° aniversario de nuestra independencia política, que la verdadera soberanía no se conquista vendiendo nuestra patria al mejor postor, sino defendiendo las bases que nos constituyen como sociedad y el bienestar de los argentinos y de las argentinas en las buenas y en las malas.
La Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino – ENAC – reafirma hoy, en el 209° aniversario de nuestra independencia política, que la verdadera soberanía no se conquista vendiendo nuestra patria al mejor postor, sino defendiendo las bases que nos constituyen como sociedad y el bienestar de los argentinos y de las argentinas en las buenas y en las malas.
Desde el mismo inicio, el Presidente Javier Milei caracterizó su gobierno por estar más cerca de algunas potencias extranjeras que de procurar la unidad nacional y la salud de la confederación de las provincias argentinas. El mismo DNU 70/2023 reforma de hecho la Constitución Nacional que, a pesar de las advertencias, sigue vigente, lesionando las estructuras sociales más profundas de nuestra sociedad.
El pisoteo permanente de nuestra historia, la necesidad permanente de inventar un relato o una reinterpretación burda del sentido nacional, el avasallamiento de los derechos individuales y colectivos, sumado al intento de reformar profundamente nuestra economía sin mediar consecuencias, tensiona la cohesión social que se fue construyendo a lo largo de los 209 años desde 1816.
Por otro lado, pero no menos relevante, la dirigencia política en su conjunto carece del liderazgo para construir los equilibrios y sostener las instituciones en los que se apoya la República y la Constitución Nacional. Las urnas no están resolviendo la necesidad de expresión y representación de la población, lo que debilita la democracia y la pone a disposición de los tiranos de turno.
Lejos de prosperar, Argentina se está convirtiendo en un Estado sometido, en oposición a los valores de independencia y soberanía que nuestros antepasados supieron construir. Pero lo que hace realmente peligroso el tiempo que nos toca transitar no son las ideas las que impulsan estas transformaciones, sino el mismo y vil objetivo de los mediocres de siempre: los dólares. Son burdos piratas.
A los comunes, a los excluidos, a los trabajadores, a los pymes, a los estudiants, a los jubilados, a los médicos, a los excluidos y agredidos por este modelo, los llamamos a organizarse como puedan, donde puedan bajo una sola consigna: La defensa de la Patria que supimos construir.
No es un gobierno de turno lo que está en juego, es la condición o no de Nación Independiente, es el sometimiento final a las corporaciones lo que está proponiendo Javier Milei y Victoria Villarruel.
Reflexionemos y actuemos hoy, mañana será tarde.