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Internacionales

(((video))) La ONU declara emergencia humanitaria mayor en Medio Oriente

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) declaró la situación en Medio Oriente como una “emergencia humanitaria mayor”, el nivel más alto de crisis dentro del sistema de respuesta internacional. La medida se produce en medio de una rápida escalada de tensiones y ataques militares que ya están generando desplazamientos de población en varios países de la región.

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) declaró la situación en Medio Oriente como una “emergencia humanitaria mayor”, el nivel más alto de crisis dentro del sistema de respuesta internacional. La medida se produce en medio de una rápida escalada de tensiones y ataques militares que ya están generando desplazamientos de población en varios países de la región.

Según informó la agencia, los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, sumados a las acciones militares de Tel Aviv contra el movimiento Hezbolá en el Líbano, provocaron un incremento repentino del número de personas obligadas a abandonar sus hogares.

Las declaraciones fueron realizadas por un portavoz de ACNUR durante una rueda de prensa ofrecida en el Palacio de las Naciones, en la ciudad de Ginebra, donde la organización explicó el alcance de las medidas de emergencia que se están activando.

Desde ese organismo señalaron que su personal ya está desplegando mecanismos de respuesta urgente en una amplia franja geográfica que abarca desde Irán y Afganistán hasta Siria y el Líbano, con el objetivo de asistir a las personas afectadas por el agravamiento de la crisis.

Muchos de los países involucrados en el conflicto o cercanos a las zonas de tensión ya albergan a millones de refugiados y desplazados internos. En ese contexto, ACNUR remarcó que su presencia en terreno permitirá desempeñar un papel central en la coordinación de la asistencia humanitaria.

La agencia mantiene un seguimiento constante de la situación dentro de Irán, donde opera desde 1984 y constituye actualmente la mayor agencia de Naciones Unidas con presencia en ese país. Sus oficinas se encuentran en Teherán y en otros cinco puntos del territorio iraní.

Por el momento, el organismo indicó que no es posible confirmar cuántas personas se están desplazando dentro del país a raíz de los recientes ataques. No obstante, advirtió que el escenario cambia con rapidez y que sus equipos están preparados para intervenir si las autoridades lo solicitan.

 

Actualmente Irán alberga a aproximadamente 1,65 millones de refugiados y personas que requieren protección internacional. A pesar de las dificultades logísticas derivadas de la situación regional, ACNUR mantiene activos los centros de recepción y las líneas telefónicas de asistencia.

Estos servicios permiten brindar orientación, información y apoyo a las personas afectadas, al tiempo que la agencia continúa respaldando servicios esenciales como la atención sanitaria, la educación y los sistemas de protección social. Según se informó, todo el personal desplegado en el país se encuentra localizado.

Incluso antes de la actual escalada militar, los refugiados en Irán enfrentaban condiciones económicas complejas. La inflación elevada y el incremento del costo de vida habían deteriorado aún más los ingresos de muchas familias.

A estas dificultades se suman las limitaciones en el acceso al empleo, que mantienen a numerosos hogares en una situación de subsistencia. Asimismo, el endurecimiento de los controles migratorios y el aumento de deportaciones generaron mayor incertidumbre entre comunidades refugiadas, particularmente entre ciudadanos afganos.

Frente a este panorama, ACNUR reforzó su preparación en varios pasos fronterizos iraníes y pidió a los países de la región mantener abiertas sus fronteras para las personas que huyen de la violencia. La agencia advirtió que las devoluciones forzosas podrían constituir una violación del principio internacional de no devolución.

En los últimos días, distintos medios informaron sobre movimientos en la frontera entre Turquía e Irán. Sin embargo, el organismo señaló que hasta el lunes los cruces continuaban dentro de parámetros considerados normales.

La situación también se mantiene estable en el paso de Islam Qala, ubicado entre Afganistán e Irán, mientras que los movimientos registrados en la frontera con Armenia han sido limitados hasta el momento.

Al mismo tiempo, la agencia expresó preocupación por la situación interna en Afganistán, donde la protección de la población civil —incluidos refugiados y retornados— continúa siendo una prioridad humanitaria.

Desde octubre de 2023, alrededor de 5,4 millones de ciudadanos afganos regresaron desde Irán y Pakistán, en muchos casos de manera involuntaria. Solo en lo que va de 2026, más de 232.500 personas retornaron al país, de las cuales 146.206 lo hicieron desde Pakistán y 86.253 desde Irán.

ACNUR advirtió que los retornos masivos y acelerados incrementan considerablemente las necesidades de asistencia y podrían contribuir a una mayor inestabilidad en Afganistán y en el conjunto de la región.

La situación se agrava además por los recientes enfrentamientos registrados entre Afganistán y Pakistán, que generaron nuevos desplazamientos en las provincias de Kunar y Nangarhar, áreas que aún se recuperan del terremoto ocurrido el año pasado.

Aunque la agencia y sus socios humanitarios afirman estar preparados para atender un posible aumento de llegadas, los recursos disponibles se encuentran fuertemente comprometidos debido a los grandes movimientos de población registrados en los últimos meses y a la reducción de financiamiento internacional.

Para el año 2026, ACNUR estima que necesitará unos 454,2 millones de dólares para garantizar la protección y asistencia de personas desplazadas en Afganistán, Irán, Pakistán y Asia Central. Sin embargo, hasta finales de febrero solo se había recibido aproximadamente el 15% de ese monto.

Dentro de Afganistán, los centros de tránsito de Omari, cercano al paso fronterizo de Torkham, y de Takhtapul, próximo al cruce de Spin Boldak, sufrieron impactos durante recientes ataques. Actualmente el paso de Torkham permanece cerrado, mientras que Spin Boldak continúa operativo.

Las líneas de atención telefónica de ACNUR en Pakistán y Afganistán siguen funcionando para brindar asesoramiento y orientación a refugiados y a otras personas que requieren protección internacional.

En toda la región, la organización mantiene reservas de suministros de emergencia listas para su despliegue inmediato. Entre los artículos disponibles se encuentran tiendas familiares, mantas, esterillas, utensilios de cocina, recipientes para agua y lámparas solares.

Parte de estos materiales se encuentra almacenada en la ciudad de Termez, en Uzbekistán, un punto estratégico cercano a Irán que permite responder con rapidez ante una eventual llegada masiva de desplazados.

La crisis también se intensifica en el Líbano, donde ACNUR reporta un marcado aumento de desplazamientos en el sur del país, el valle de la Bekaa y los suburbios meridionales de Beirut tras las órdenes de evacuación emitidas por Israel para más de 53 localidades.

De acuerdo con datos del organismo, alrededor de 30.000 personas se encontraban refugiadas el lunes en centros colectivos habilitados por el Gobierno libanés, mientras que muchas otras pasaron la noche en vehículos, en los bordes de las rutas o atrapadas en congestionamientos mientras intentaban abandonar la zona.

Ante este escenario, ACNUR expresó su preocupación por la creciente tensión en la frontera entre Líbano e Israel y reiteró el llamado a proteger a la población civil, al tiempo que continúa coordinando la asistencia con autoridades locales y organizaciones humanitarias.

ONU Derechos Humanos advierte de las consecuencias económicas y ambientales de la guerra de Irán en todo el mundo

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió que el conflicto se está extendiendo "como la pólvora" e instó a los Estados a tomar medidas urgentes para reducir la tensión.

Aerial view of a densely populated city in Lebanon with a large plume of dark smoke rising from an explosion in the distance, with the sea visible on the horizon.

Irán, Israel y al menos una docena de países, principalmente en la región del Golfo, están inmersos en una crisis con potenciales consecuencias económicas y medioambientales a nivel global y con un coste en vidas humanas en la región, advirtió el Alto Comisionado para los Derechos Humanos.

Desde la sede en Ginebra, Volker Türk, alertó sobre el rápido empeoramiento de la situación y exigió acciones inmediatas para “extinguir este incendio”. “Pero en lugar de ello solo vemos más retórica incendiaria y belicosa, más bombardeos, más destrucción, más muertes y una escalada que lo alimenta aún más”, afirmó Türk. 

Impacto global 

La tensión se intensificó hace una semana cuando Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque contra Irán, lo que desencadenó una respuesta por parte de Teherán.  

Desde entonces, los ataques directos, los bombardeos y el lanzamiento de misiles y drones se han multiplicado y atraviesan el espacio aéreo de numerosos países de la región, especialmente en el Golfo, lo que aumenta el temor a una escalada hacia un conflicto de mayor alcance. 

En palabras del alto comisionado, la crisis también está generando una peligrosa confusión sobre las normas internacionales. “Algunos han ridiculizado abiertamente los valores fundamentales de nuestra humanidad común”, lamentó. 

 

La situación en Líbano preocupa especialmente a la ONU.  Türk alertó de que el país se está convirtiendo en un punto crítico del conflicto tras los ataques del grupo armado Hezbolá contra Israel y la posterior respuesta militar israelí.  

Estos ataques están afectando a los ciudadanos del Líbano que reciben “órdenes de desplazamiento masivo que ya han obligado a cientos de miles de personas a huir de sus hogares”, alertó. 

Defensa del derecho internacional 

Ante la magnitud de la crisis, el alto comisionado instó a los Estados implicados a reducir de inmediato la tensión y abrir una vía hacia la paz. Y para ello pidió a la comunidad internacional que presione para frenar un conflicto de alto alcance.  

“Insto a los jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo a que se comprometan de manera inequívoca a defender el derecho internacional de los derechos humanos, el derecho internacional humanitario y la propia Carta de las Naciones Unidas: no podemos permitir que se enciendan más polvorines”.