El cielo de Bariloche volvió a convertirse este domingo en escenario del show de 500 drones que puso el cierre a la 55ª Fiesta Nacional de la Nieve. Por segunda noche consecutiva, el espectáculo tecnológico convocó a miles de vecinos y turistas en el Centro Cívico y la costanera, donde las formaciones luminosas representaron tradiciones, actividades y símbolos vinculados con la identidad de la ciudad.
La presentación marcó el cierre de cuatro jornadas de actividades que combinaron propuestas culturales, deportivas, gastronómicas y musicales. El espectáculo de drones, que había tenido su primera presentación durante la noche del sábado, volvió a generar expectativa entre quienes se acercaron al centro de Bariloche para participar de la última jornada de la celebración.
Antes del inicio, el intendente Walter Cortés se dirigió al público reunido frente al escenario principal y destacó el lugar que ocuparon las tradiciones durante esta edición de la Fiesta Nacional de la Nieve. Luego, el jefe comunal participó junto a los presentes de la cuenta regresiva que dio paso al despliegue de las aeronaves no tripuladas.

Con el cielo despejado como escenario, los 500 drones comenzaron a elevarse de manera coordinada y a formar distintas figuras sobre la ciudad. La propuesta fue seguida de cerca por miles de personas, que acompañaron las diferentes secuencias con aplausos y utilizaron sus teléfonos celulares para registrar el espectáculo.
Durante varios minutos, las luces fueron dando forma a imágenes vinculadas con Bariloche y con distintas actividades que históricamente integran la Fiesta Nacional de la Nieve. La coordinación de los equipos permitió que las figuras aparecieran y desaparecieran progresivamente, generando una puesta visual que pudo observarse desde diferentes sectores del centro.

El concepto artístico fue diseñado especialmente para esta edición de la celebración y buscó establecer un vínculo entre la tecnología utilizada en el espectáculo y las tradiciones que tuvieron protagonismo durante las cuatro jornadas. De esta manera, el cierre mantuvo una conexión directa con los contenidos que atravesaron la programación.
Entre las representaciones se incluyeron referencias a actividades tradicionales recuperadas durante la Fiesta, como la Carrera de Mozos y Camareras y el Concurso de Hacheros y Hacheras. También tuvieron presencia distintos símbolos y lugares representativos de San Carlos de Bariloche, incorporados a las secuencias proyectadas en el cielo.

El espectáculo estuvo a cargo de Lumasky Drone Show, empresa especializada en producciones de este tipo. Para la presentación en Bariloche, los 500 dispositivos fueron programados previamente mediante diseños digitales que establecen la posición, el desplazamiento y la coordinación de cada unidad durante el vuelo.
La operación estuvo supervisada por un equipo internacional de especialistas de la compañía, mientras que el desarrollo del concepto visual fue trabajado junto con el equipo responsable de la organización de la Fiesta Nacional de la Nieve. El proceso permitió adaptar las imágenes a una celebración con características y referencias propias de la ciudad.

La incorporación del show de drones respondió a la intención de sumar una propuesta tecnológica a una programación que tuvo como uno de sus ejes la recuperación de actividades tradicionales. Desde la organización se buscó así combinar elementos históricos de la Fiesta con nuevas alternativas destinadas tanto a residentes como a visitantes.
La segunda presentación del espectáculo volvió a reunir a una importante cantidad de público en torno al Centro Cívico, en una noche en la que las condiciones permitieron observar las distintas formaciones desde diferentes puntos de la zona céntrica. La actividad se convirtió en uno de los últimos momentos de la programación oficial.

Con la cuenta regresiva encabezada por Walter Cortés y el vuelo sincronizado de los 500 drones, Bariloche concluyó las cuatro jornadas de la 55ª Fiesta Nacional de la Nieve. El cierre combinó tecnología, imágenes vinculadas con la identidad local y una convocatoria masiva, como síntesis de una edición que buscó recuperar tradiciones e incorporar nuevas propuestas a una de las celebraciones más representativas de la ciudad.