Un equipo de investigadores del CONICET avanza en el desarrollo de un nuevo test rápido, económico y de producción local destinado a detectar el virus del dengue durante las primeras etapas de la infección. La iniciativa es liderada por la investigadora Elisa Bolatti, del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, CONICET-UNR), y recibió recientemente apoyo de la Fundación Williams.
El proyecto surge frente a la necesidad de ampliar las herramientas disponibles para el diagnóstico temprano de una enfermedad que representa uno de los principales desafíos sanitarios de la región. El objetivo de los especialistas es desarrollar una alternativa que pueda ser utilizada en distintos niveles del sistema de salud, especialmente en lugares donde no existe acceso inmediato a equipamiento especializado.
“Si bien existen métodos diagnósticos muy sensibles como la PCR, requieren infraestructura especializada y personal capacitado. Nuestro objetivo es generar un test rápido, innovador y económico, que pueda utilizarse en distintos niveles del sistema de salud para fortalecer la capacidad diagnóstica del país”, explicó Bolatti al describir los alcances de la investigación.
Agustina Cerri, Gianluca Auad y Elisa Bolatti. Foto: IBR
La estrategia del grupo se concentra en detectar la proteína NS1 del dengue, un marcador que circula en concentraciones elevadas en la sangre durante los primeros días de la infección. Además, esta proteína presenta un alto grado de conservación entre los distintos serotipos del virus, una característica que la convierte en un blanco de interés para el desarrollo de herramientas de diagnóstico.
La posibilidad de identificar el virus directamente en el lugar donde se encuentra el paciente permitiría reducir los tiempos de respuesta y facilitar la toma de decisiones médicas. Según los investigadores, el dispositivo podría utilizarse eventualmente en guardias hospitalarias, centros de atención primaria y operativos territoriales, sin depender de infraestructura compleja.
El desarrollo incorpora una tecnología basada en aptámeros, moléculas sintéticas que pueden ser diseñadas y seleccionadas en laboratorio para reconocer objetivos específicos con alta precisión. Estos sensores moleculares constituyen el componente central de la propuesta que actualmente se encuentra en etapa de optimización.
Microscopía de fluorescencia de un ensayo con aptámeros con una proteína del SARS-CoV-2. Esta metodología sirve para el desarrollo de herramientas de detección aplicadas al dengue. Foto: gentileza investigadora.
A diferencia de los anticuerpos empleados en numerosos métodos diagnósticos, los aptámeros no requieren sistemas biológicos o animales para su producción. De acuerdo con Bolatti, esta característica puede facilitar una fabricación “más simple, económica, escalable y altamente estable”, además de reducir algunas de las limitaciones tecnológicas asociadas a los métodos convencionales.
“Esto nos permite superar muchas de las limitaciones tecnológicas y de costos asociadas a los anticuerpos convencionales”, señaló la investigadora. La expectativa del equipo es aprovechar esas características para avanzar hacia una herramienta que pueda producirse a mayor escala y responder a las necesidades de diagnóstico en diferentes contextos sanitarios.
Actualmente, la investigación atraviesa una etapa de optimización. Entre los próximos pasos se encuentra la producción de las proteínas NS1 correspondientes a los cuatro serotipos del dengue y la posterior selección de aptámeros específicos. Con esos componentes, los investigadores buscarán avanzar en la construcción de un prototipo funcional.
Gianluca Auad , Elisa Bolatti y Agustina Cerri. Foto: IBR
Una vez desarrollado el prototipo, será necesario evaluar su funcionamiento mediante muestras clínicas. Esta etapa permitirá determinar su capacidad para detectar el virus y establecer parámetros vinculados con su sensibilidad, especificidad y utilidad como herramienta de diagnóstico temprano.
El proyecto se apoya además en la experiencia previa del grupo de investigación en el desarrollo de herramientas aplicadas a la salud. El equipo trabajó anteriormente en prototipos diagnósticos vinculados con el Virus del Papiloma Humano (VPH) y el SARS-CoV-2, antecedentes que aportan conocimientos técnicos al nuevo desafío.
Agustina Cerri, Gianluca Auad y Elisa Bolatti. Foto: IBR
El alcance de la investigación podría extenderse más allá del dengue. Los aptámeros constituyen una plataforma tecnológica adaptable, por lo que el conocimiento desarrollado en el IBR podría utilizarse en el futuro para diseñar herramientas capaces de reconocer otros agentes infecciosos. La articulación entre el CONICET, la Universidad Nacional de Rosario, el IBR y la empresa de base tecnológica DETx MOL S.A., con el respaldo de la Fundación Williams, apunta así a vincular la investigación científica con soluciones aplicables a las necesidades del sistema sanitario.