Más de 75.000 vecinos de Bariloche se verán alcanzados por una obra de infraestructura hídrica que busca ampliar la capacidad del sistema de agua potable y acompañar el crecimiento urbano durante los próximos 20 años. El Gobierno de Río Negro, a través de Aguas Rionegrinas (ARSA), lleva adelante una inversión superior a los $21.000 millones para incorporar una nueva fuente de abastecimiento y reforzar la red existente.
La obra tendrá un impacto directo sobre familias de 30 barrios de la zona sur de la ciudad, aunque el alcance previsto es mayor debido a que la incorporación de una nueva fuente permitirá reducir la presión sobre la infraestructura actual. El objetivo es mejorar el funcionamiento general del sistema y aumentar la capacidad de respuesta frente al crecimiento sostenido de la población de Bariloche.
El nuevo esquema tendrá como punto de partida el Lago Gutiérrez, donde se construirá una toma destinada a captar el caudal que posteriormente será trasladado mediante un sistema de bombeo hacia una nueva planta potabilizadora. Desde allí se desarrollará un circuito de almacenamiento e impulsión destinado a distribuir el recurso hacia distintos sectores de la zona sur.
La captación y potabilización se ejecutarán en dos etapas. En una primera instancia, el sistema alcanzará una capacidad de producción de 700 metros cúbicos por hora y posteriormente llegará a los 1.000 metros cúbicos por hora. Una vez finalizada la obra, la infraestructura permitirá incorporar hasta 24 millones de litros adicionales de agua potable por día.

Junto a la planta potabilizadora se construirá una cisterna con una capacidad de almacenamiento de 2.500 metros cúbicos. Desde ese punto, el agua será impulsada hacia el sector de las 645 Viviendas, donde se instalará otra cisterna de 100 metros cúbicos y un nuevo sistema de rebombeo para continuar el traslado hacia diferentes áreas de la ciudad.
El sistema también permitirá reforzar el abastecimiento en Valle Azul y avanzar hacia Frutillar Alto, donde está prevista la construcción de una tercera cisterna con capacidad para almacenar 500 metros cúbicos. El proyecto contempla además nuevas estaciones de impulsión, refuerzos en las redes existentes y la colocación de más de 6.000 metros de cañerías.
“Son obras que no se ven, pero son las más importantes para cualquier asentamiento humano”, señaló Bruno Tonelloto, inspector de obra de ARSA, al referirse a la relevancia de este tipo de infraestructura. La declaración apunta al carácter subterráneo de buena parte de los trabajos, cuya función estará vinculada directamente con la capacidad de abastecimiento de la ciudad.
El proyecto fue elaborado a partir de un trabajo conjunto entre organismos provinciales. El Departamento Provincial de Aguas (DPA) desarrolló una propuesta preliminar que posteriormente fue analizada y adaptada junto con los equipos técnicos de ARSA, incorporando tanto las necesidades actuales del sistema como las proyecciones de crecimiento urbano de Bariloche.

El plazo contractual establecido para la ejecución de la obra es de 24 meses. Los trabajos se encuentran actualmente en marcha, aunque durante el invierno el ritmo de avance se ve condicionado por las bajas temperaturas y las condiciones climáticas características de la ciudad. En esta etapa, las tareas incluyen movimiento de suelos y recepción y acopio de las cañerías que serán utilizadas en los distintos frentes.
Uno de los objetivos centrales de la intervención es anticiparse a las necesidades futuras de la ciudad y evitar que el crecimiento poblacional genere una presión mayor sobre un sistema que ya se encuentra en funcionamiento. La nueva infraestructura permitirá sumar capacidad de producción y distribución y, al mismo tiempo, diversificar las fuentes de abastecimiento de agua potable.
En ese sentido, Tonelloto sostuvo que “este tipo de inversiones permiten anticiparse al crecimiento urbano y evitar que la infraestructura quede por detrás de las necesidades de la población”. La obra fue diseñada con una proyección de largo plazo, de manera que su capacidad pueda acompañar la expansión de Bariloche durante las próximas dos décadas.
La inversión provincial busca así reforzar uno de los servicios esenciales para la población y generar una infraestructura capaz de responder al crecimiento de la zona sur y del conjunto de la ciudad. Aunque una parte importante de las instalaciones quedará bajo tierra, el nuevo sistema de captación, potabilización, almacenamiento e impulsión tendrá incidencia directa en la disponibilidad y distribución de agua potable para miles de familias de Bariloche.