La Asamblea de Trabajadores del Centro Atómico Bariloche (CAB), dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), convocó a una volanteada para este jueves 10 de septiembre, de 8 a 9, en el acceso a INTECNUS, en el marco de un reclamo contra las políticas que, según denunciaron, están afectando al sector nuclear argentino.
La convocatoria busca visibilizar la situación de los organismos y proyectos vinculados con la ciencia y la tecnología nuclear y reclamar definiciones al Gobierno nacional. Los trabajadores también invitaron a participar a la comunidad de Bariloche, a los medios de comunicación y a quienes competirán en las elecciones de convencionales constituyentes, bajo el argumento de que el futuro institucional de la ciudad debe contemplar el papel del polo científico-tecnológico local.
Uno de los principales cuestionamientos está relacionado con el financiamiento de la CNEA. De acuerdo con la Asamblea, el presupuesto real del organismo para 2026 registra una caída del 58% respecto del ejecutado en 2023. A esa situación sumaron una reducción de la planta de personal que, según señalaron, dejó a la institución con menos del 75% de la dotación que consideran necesaria para sostener sus capacidades operativas.
Los trabajadores también cuestionaron las medidas adoptadas sobre el personal durante este año. Afirmaron que a fines de junio fueron despedidas 60 personas y que posteriormente se habilitó un régimen de retiros voluntarios cuyo plazo finaliza a fines de septiembre. Desde la Asamblea interpretaron estas medidas como parte de un proceso de reducción de la estructura y advirtieron sobre la pérdida de experiencia y conocimientos acumulados.
“No aceptamos que llamen reorganización a reducir personal, desarmar equipos y perder conocimiento acumulado”, expresaron en el documento difundido. En esa línea, sostuvieron que cada trabajador que deja la CNEA representa una pérdida de formación y experiencia asociada a proyectos considerados estratégicos y resumieron su posición con una consigna: “En la CNEA no sobra nadie”.
Reclamos por el RA-10 y el CAREM
Otro de los puntos centrales del planteo está vinculado con el reactor multipropósito RA-10. La Asamblea cuestionó el anuncio realizado por el Gobierno nacional el 4 de septiembre sobre la incorporación de capital privado para el desarrollo de actividades relacionadas con el proyecto y reclamó que las capacidades construidas con inversión estatal permanezcan bajo una orientación pública.
Los trabajadores destacaron que el RA-10 comenzó a construirse en 2010 con financiamiento y conocimiento del Estado y señalaron entre sus potenciales prestaciones la producción de molibdeno-99, radioisótopos destinados al diagnóstico y tratamiento de enfermedades oncológicas, la posibilidad de exportar excedentes y la fabricación de silicio dopado para semiconductores de alta potencia. “Lo que financió el pueblo debe estar al servicio del pueblo”, afirmaron.
La Asamblea también expresó preocupación por la situación del proyecto CAREM, el reactor modular de diseño argentino cuya obra, según indicaron, permanece paralizada desde comienzos de 2025. A esto sumaron un pedido de certezas sobre el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu, ubicado en Río Negro, al que definieron como una instalación que conserva capacidades consideradas estratégicas para el desarrollo de combustibles nucleares de uso pacífico.
En paralelo, los trabajadores reclamaron explicaciones públicas al actual vicepresidente de la CNEA, Gustavo Gennuso, y señalaron que todavía esperan una respuesta a un pedido de reunión. En el documento difundido cuestionaron además aspectos de su anterior gestión al frente de la Municipalidad de Bariloche y mencionaron, entre otros puntos, la concesión del Cerro Catedral y las obras realizadas en la calle Mitre.
El impacto sobre el polo científico-tecnológico de Bariloche
La convocatoria puso especial énfasis en el impacto que las decisiones nacionales pueden tener sobre el entramado científico y tecnológico de Bariloche. En ese sentido, la Asamblea mencionó el trabajo de INTECNUS, que según sus propios datos realizó más de 500.000 prestaciones y atendió a más de 1.800 pacientes que requirieron tratamientos de radioterapia.
También incluyó en su diagnóstico a INVAP, empresa tecnológica rionegrina vinculada históricamente con proyectos estratégicos nacionales e internacionales. Los trabajadores señalaron que la compañía exporta tecnología, pero advirtieron que en 2026 registra una dotación inferior a la del año anterior, algo que, según plantearon, no ocurría desde la etapa del gobierno de Mauricio Macri.
Para la Asamblea, el escenario puede comprometer capacidades desarrolladas durante décadas en Bariloche y en otros puntos del sistema científico y tecnológico nacional. Por ese motivo, el reclamo excede la situación salarial o laboral de los trabajadores de la CNEA y se extiende a la continuidad de proyectos, equipos técnicos e infraestructura vinculada con la actividad nuclear.
En el documento, los trabajadores atribuyeron responsabilidad política por el rumbo del sector a distintos funcionarios y autoridades de la CNEA. Entre ellos mencionaron al secretario de Asuntos Nucleares de la Nación, Federico Ramos Nápoli; al presidente del organismo, Martín Porro; al vicepresidente Gustavo Gennuso; y a otros funcionarios de áreas de administración, coordinación, investigación y desarrollo de grandes proyectos.
La Asamblea definió a la CNEA como un ámbito asociado al “conocimiento, trabajo, ciencia, tecnología, salud, soberanía y futuro” y anticipó que continuará planteando el rechazo a las medidas que considera parte de un proceso de reducción de capacidades. La volanteada en INTECNUS será, en ese marco, una nueva instancia pública de un conflicto que pone en discusión el financiamiento estatal, el rol del sector privado y el futuro de la actividad nuclear argentina.