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Bariloche

El Instituto Balseiro homenajeó a INVAP por sus 50 años

El Instituto Balseiro realizó un homenaje a INVAP con motivo de los 50 años de la empresa rionegrina, en un acto que reunió a autoridades académicas, científicas y tecnológicas. Durante la ceremonia se entregó una placa conmemorativa a representantes de la firma y el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO) al físico Conrado Varotto, uno de los impulsores de la creación de la empresa.

El encuentro se desarrolló durante la mañana del miércoles 2 de septiembre en el salón de actos del Instituto Balseiro, con la participación de autoridades de la UNCUYO y de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). La actividad permitió repasar los orígenes de INVAP y destacar el vínculo institucional y profesional que existe desde hace cinco décadas entre la empresa y el ámbito científico y tecnológico de Bariloche.

INVAP fue fundada el 1 de septiembre de 1976 y tuvo sus primeros pasos como el “Programa de Investigación Aplicada” en el Centro Atómico Bariloche. Un joven Conrado Varotto fue uno de los principales impulsores del proyecto que, junto con otros egresados del Instituto Balseiro, dio origen a la empresa que con el paso de los años desarrolló proyectos de alta complejidad y alcanzó mercados internacionales.

A lo largo de sus cinco décadas, la empresa rionegrina participó en proyectos vinculados con reactores nucleares, satélites espaciales, radares y equipamiento para medicina nuclear, entre otras áreas. Su trayectoria fue presentada durante el acto como parte de un proceso de desarrollo tecnológico que articuló capacidades científicas, formación universitaria y participación estatal.

La directora del Instituto Balseiro, Graciela Bertolino; el gerente general de INVAP, Darío Giussi; y la rectora de la UNCUYO, Adriana García, fueron los encargados de iniciar la ceremonia. Posteriormente, las autoridades entregaron a INVAP una placa conmemorativa por su aniversario número 50, en reconocimiento a la trayectoria de la empresa y a sus vínculos con el ámbito científico y académico.

Bertolino sostuvo que la historia de ambas instituciones está vinculada por una misma concepción sobre las capacidades tecnológicas del país. “La historia de INVAP y la del Instituto Balseiro son dos caras de la misma convicción: la certeza de que la Argentina es capaz de crear, diseñar y exportar tecnología de frontera con sello propio”, afirmó durante su discurso.

La directora del Balseiro también recurrió al concepto del “triángulo de Sabato” para explicar la importancia de la articulación entre el Estado, las instituciones científicas y el sector productivo. En ese sentido, citó a Jorge Sabato al señalar que “el verdadero desarrollo surge cuando el Estado, la infraestructura científica y el sector productivo se unen en una geometría perfecta”.

Durante su exposición, Bertolino enumeró algunos de los desarrollos realizados por INVAP durante estos 50 años, entre ellos el diseño y la exportación de reactores nucleares, satélites, radares y equipamiento de medicina nuclear. “En cada uno de esos logros hay ingenieros, físicos y tecnólogos del Balseiro y de otras universidades del país”, señaló.

La directora del Instituto Balseiro destacó además una característica que consideró central en la trayectoria de la empresa: la capacidad de “desrisquear” proyectos complejos y afrontar desafíos tecnológicos. En esa línea, sostuvo que el crecimiento de INVAP durante cinco décadas también representa una confirmación del sentido de la formación científica y tecnológica desarrollada por el Instituto.

“Nos recuerda cada día que las becas, el nivel de exigencia en las aulas, el trabajo de laboratorio a altas horas de la noche y el compromiso docente no son un gasto: son la inversión más rentable que realiza la sociedad argentina para garantizar su autonomía estratégica”, expresó Bertolino, quien agregó que “la soberanía tecnológica es un bien que no se negocia”.

Por su parte, Darío Giussi agradeció el homenaje y destacó especialmente las expresiones utilizadas por Bertolino durante la ceremonia. El gerente general de INVAP hizo referencia a las palabras “desrisquear lo imposible” y “familia”, y remarcó que el vínculo entre la empresa y el Instituto Balseiro se remonta a los propios orígenes de la organización.

Giussi recordó que INVAP nació en el ámbito de la CNEA, el Instituto Balseiro y el Centro Atómico Bariloche, y consideró que aquella creación representó un proceso de evolución y madurez para quienes buscaban desarrollar capacidades que trascendieran el ámbito académico. “Hacer cosas que no se habían hecho, trascender y complementar lo que se hacía en las aulas y los laboratorios”, planteó.

El titular de INVAP también relacionó la trayectoria de la empresa con el concepto del triángulo de Sabato y resaltó el papel de Bariloche y del ecosistema científico, tecnológico y productivo de Río Negro. Al cerrar su intervención, afirmó: “Hoy festejamos un aniversario de lo que podemos hacer los argentinos cuando nos unimos y caminamos en la misma dirección”.

La rectora de la UNCUYO, Adriana García, puso el foco en las relaciones interinstitucionales y en el carácter compartido del Instituto Balseiro, que depende de la universidad y de la CNEA. Frente a los jóvenes presentes en el salón, sostuvo que los 50 años de INVAP representan un “espacio de experiencia” que debe ser conocido y utilizado como referencia para proyectar el futuro científico y tecnológico del país.

García advirtió sobre la necesidad de preservar y fortalecer las capacidades científicas y tecnológicas nacionales. “Si no entendemos este espacio de experiencia y no lo defendemos, la otra categoría, que es la del horizonte de expectativa, va a quedar trunca”, sostuvo, y remarcó que la trayectoria de INVAP debe proyectarse hacia las próximas generaciones.

La rectora también expresó su preocupación por el escenario que atraviesan la ciencia y las universidades públicas y sostuvo que las nuevas generaciones tienen un papel central en la continuidad de ese proceso. “En este encuentro veo rostros muy jóvenes, y es en ellos en el que se deposita este horizonte de expectativa”, señaló, al considerar a los estudiantes como “la esperanza de que la soberanía científica y tecnológica de nuestro país sea una realidad”.

Luego de los discursos, Conrado Varotto recibió el título de Doctor Honoris Causa y una medalla de la UNCUYO, como reconocimiento a su trayectoria académica, científica y tecnológica y a su contribución al desarrollo del país. Tras recibir la distinción, el físico brindó una conferencia en la que repasó distintos momentos de la historia científica y tecnológica argentina y puso especial énfasis en el valor del trabajo colectivo. “Recibo esto en nombre de todos ellos”, afirmó.

Durante su exposición, Varotto abordó diferentes experiencias vinculadas con el desarrollo tecnológico nacional, entre ellas el proceso de enriquecimiento de uranio y la cooperación con Brasil durante el gobierno de Raúl Alfonsín, además de proyectos relacionados con la tecnología espacial. También recordó su participación en la creación de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y destacó la importancia de interpretar los problemas como oportunidades para desarrollar nuevas capacidades.

El científico también reflexionó sobre los desafíos vinculados con la inteligencia artificial, el papel de las grandes corporaciones y la utilización de recursos estratégicos, como las tierras raras. Asimismo, planteó la necesidad de analizar posibles escenarios futuros y fortalecer la cooperación regional en materia de defensa y tecnología. “Basta ser imaginativos y previsores (…) Hay que ponerse de acuerdo”, expresó, y propuso: “Pongamos todas las neuronas de toda la región a trabajar en eso”.

Como parte del homenaje, las autoridades y participantes se trasladaron posteriormente hasta la entrada del Pabellón 6 del Centro Atómico Bariloche, un edificio construido con piedras verdes ubicado a pocos metros del salón de actos. En ese lugar funcionó la primera oficina administrativa de INVAP, por lo que el Instituto decidió instalar allí un tótem conmemorativo destinado a revalorizar el sitio histórico donde comenzó la trayectoria de la empresa.

Las actividades por el aniversario finalizaron alrededor del mediodía en el Espacio Arturo López Dávalos, donde se realizó una recepción y se compartió una torta de cumpleaños. El homenaje permitió así conmemorar las cinco décadas de INVAP, reconocer a uno de sus principales impulsores y poner en valor el vínculo histórico entre la empresa, el Instituto Balseiro, la CNEA, la UNCUYO y el entramado científico y tecnológico de Bariloche y Río Negro.