En el marco del Día Mundial contra la Rabia, Sanidad Animal de Bariloche dio a conocer los primeros resultados de un estudio sobre conocimientos, actitudes y prácticas de la comunidad frente a esta enfermedad. La investigación, realizada entre vecinos que participan de las campañas veterinarias municipales, ya reunió 274 respuestas y continuará abierta con el objetivo de ampliar la información disponible sobre la realidad sanitaria local.
La iniciativa forma parte de una estrategia que busca incorporar la investigación aplicada y la vigilancia epidemiológica a los servicios gratuitos que el Municipio brinda en distintos barrios de la ciudad. De esta manera, las jornadas de castración y las campañas de vacunación antirrábica no solo funcionan como prestaciones veterinarias, sino también como espacios para relevar datos que permitan conocer mejor las prácticas y necesidades de la comunidad.
La metodología utilizada por el área tiene como uno de sus principales ejes aprovechar el contacto cotidiano entre los equipos veterinarios y los vecinos. Las encuestas se realizan durante las propias actividades de Sanidad Animal, lo que permite incorporar información directamente vinculada con las personas que tienen animales de compañía y utilizan los servicios públicos destinados a su cuidado.
Los primeros resultados del estudio muestran un elevado nivel de reconocimiento de la rabia entre las personas consultadas. El 93,1% manifestó haber escuchado hablar de la enfermedad, mientras que el 82,1% señaló conocer que puede transmitirse a las personas. Los datos permiten identificar un importante nivel de conocimiento general sobre una enfermedad que puede prevenirse mediante la vacunación.
También se observa un amplio reconocimiento de la importancia de la inmunización de perros y gatos. Según las respuestas relevadas, el 96,3% de los participantes sabe que existe una vacuna para prevenir la rabia y el 93,4% considera importante o muy importante vacunar a sus animales de compañía.
Sin embargo, la investigación también detectó una diferencia entre el conocimiento expresado por los vecinos y las prácticas efectivamente realizadas. Mientras el 93,4% considera importante la vacunación, el 68,1% manifestó haber vacunado a su mascota contra la rabia durante el último año y el 31,4% respondió que no lo hizo.
Desde Sanidad Animal remarcaron que estos resultados no constituyen una evaluación individual de los vecinos, sino una herramienta para identificar aspectos sobre los cuales puede ser necesario profundizar las políticas de información, prevención y educación sanitaria. El objetivo es comprender las razones que pueden explicar la distancia entre la valoración de la vacunación y su realización efectiva.
Investigación para conocer la realidad local
El director de Sanidad Animal, Roque, destacó que la incorporación de estudios científicos al trabajo cotidiano representa un cambio en la manera de concebir los servicios veterinarios municipales. En ese sentido, sostuvo que las prestaciones pueden generar información útil para orientar futuras decisiones sanitarias y conocer con mayor precisión las características de la población atendida.
“Nosotros partimos de una idea muy sencilla: el Municipio tiene que estar donde están los vecinos y tiene que transformar cada servicio público en una oportunidad para mejorar la vida de la comunidad. Cuando hacemos una castración o aplicamos una vacuna, no solamente estamos resolviendo una necesidad concreta; también estamos entrando en contacto con una familia, con un animal y con una realidad sanitaria. Si ese contacto, además, nos permite generar datos y conocimiento, estamos haciendo que el servicio público tenga todavía más valor”, señaló Roque.
El funcionario explicó que la utilización sistemática de los servicios veterinarios gratuitos como puntos de toma de datos constituye una nueva dimensión dentro del trabajo del área. La intención es aprovechar la capacidad instalada y la presencia territorial de los equipos municipales para producir información que posteriormente pueda ser utilizada en el diseño de políticas públicas.
“Esto es algo que estamos incorporando por primera vez de esta manera en el Municipio: utilizar la capacidad instalada de los servicios veterinarios municipales gratuitos para producir información científica que después nos permita mejorar las políticas sanitarias. Es una forma muy concreta de entender al Estado: estar cerca, brindar derechos y servicios, pero también producir conocimiento para decidir mejor. La política pública tiene que partir de la realidad y, para eso, primero tenemos que conocerla”, explicó.
En este marco, Sanidad Animal plantea la investigación como uno de los pilares de su modelo de gestión, junto con la prestación de servicios, la prevención, la educación sobre tenencia responsable y la vigilancia epidemiológica. La línea de trabajo no se limita al estudio de la rabia, sino que incluye otras enfermedades y problemáticas vinculadas con la salud de perros y gatos en Bariloche.
El área municipal ya finalizó un estudio relacionado con Brucella canis y actualmente desarrolla, además de la investigación sobre rabia, un trabajo vinculado con las parasitosis en perros y gatos. La médica veterinaria Catalina Lauroua, referente del área de investigación de Sanidad Animal e integrante del equipo profesional veterinario y de auxiliares veterinarios, está a cargo de los estudios.
Para Lauroua, incorporar la investigación al trabajo cotidiano permite que las decisiones sanitarias puedan apoyarse en información producida en el propio territorio. “La investigación en Sanidad Animal nos permite pasar de una percepción general de los problemas a contar con evidencia sobre lo que sucede concretamente en nuestra comunidad. Cuando estudiamos una enfermedad, no solamente queremos saber si existe o no: queremos conocer cómo se presenta, qué sabe la población, cuáles son las prácticas que pueden favorecer la prevención y dónde están las principales necesidades de intervención”, explicó.
Respecto del estudio sobre la rabia, la veterinaria señaló que los primeros resultados ya permiten identificar aspectos que requieren atención. “Hay un conocimiento muy importante sobre la rabia y sobre la existencia de la vacuna, pero cuando analizamos las prácticas aparecen diferencias. Por ejemplo, encontramos una distancia entre la importancia que las personas le asignan a la vacunación y la proporción que efectivamente vacunó a sus animales durante el último año. Esa diferencia es muy valiosa para nosotros porque nos indica que no alcanza solamente con decir que hay que vacunar: necesitamos entender qué factores están interviniendo y cómo podemos mejorar las estrategias de prevención”, sostuvo.
El estudio KAP continúa abierto y desde Sanidad Animal invitaron a los vecinos a completar la encuesta para ampliar la cantidad de respuestas y fortalecer la información obtenida. La participación comunitaria resulta relevante porque los datos se construyen a partir de quienes utilizan los servicios municipales y conviven cotidianamente con animales de compañía.
Lauroua destacó el aporte de las personas que ya participaron de la investigación. “Queremos agradecer especialmente a cada vecino que se tomó unos minutos para responder la encuesta. Para una investigación aplicada, cada respuesta tiene valor porque nos permite construir una base de información local. Cuantas más personas participen, mejor podremos conocer nuestra realidad y diseñar acciones de prevención acordes a las necesidades de Bariloche”, señaló.
De los servicios gratuitos a la ciencia aplicada
El estudio sobre rabia forma parte de una concepción más amplia del servicio veterinario municipal. Las castraciones y vacunaciones continúan siendo prestaciones concretas para los vecinos, pero el modelo incorpora una segunda dimensión vinculada con la generación de conocimiento a partir del trabajo territorial y del contacto directo con la comunidad.

En ese esquema, los espacios donde ya existe una interacción entre los equipos municipales y los vecinos se convierten también en puntos para relevar información, detectar necesidades y producir evidencia. La intención es que los datos obtenidos no queden únicamente en un informe, sino que puedan utilizarse para orientar futuras campañas de vacunación, acciones educativas y mecanismos de vigilancia epidemiológica.
Para Roque, uno de los principales desafíos consiste en lograr que los recursos públicos tengan un impacto amplio y sostenido. “Tenemos que lograr que cada recurso público genere el mayor beneficio posible para la comunidad. Una campaña de vacunación tiene un resultado inmediato, que es proteger a los animales; una castración también tiene un resultado concreto. Pero si además somos capaces de relevar información, analizarla y utilizarla para mejorar las próximas políticas sanitarias, estamos multiplicando el impacto de ese mismo esfuerzo público. Ese es el sentido de incorporar la investigación: poner el conocimiento al servicio de la comunidad”, concluyó.
En el Día Mundial contra la Rabia, Sanidad Animal busca así poner el foco tanto en la importancia de prevenir y vacunar como en la necesidad de conocer la realidad sanitaria de Bariloche para intervenir de manera más precisa. El estudio continuará incorporando respuestas de los vecinos y permitirá completar el análisis para construir una línea de base que pueda orientar futuras acciones de prevención, educación y vigilancia epidemiológica. La premisa que sostiene esta estrategia es que cada servicio veterinario puede cuidar a un animal y que cada dato obtenido a partir de ese servicio puede contribuir, además, a cuidar mejor a toda la comunidad.