Una denuncia vecinal permitió activar la intervención del área de Sanidad Animal de la Municipalidad de San Carlos de Bariloche ante un caso de presunto abandono y maltrato animal registrado en el barrio Virgen Misionera. A partir del aviso, el equipo municipal logró capturar de manera segura a una perra de aproximadamente un año y medio, que se encontraba en la vía pública y presentaba un marcado deterioro de su estado general.
El animal, identificado como Ransas, permanece actualmente bajo resguardo municipal y recibe atención veterinaria permanente. De acuerdo con la evaluación realizada por los profesionales, su estado es crítico y el pronóstico fue definido como “reservado a grave”, debido a la combinación de desnutrición, deshidratación y signos compatibles con una enfermedad infecciosa.
La denuncia vecinal advertía sobre la presencia de una perra en muy malas condiciones físicas. Al momento de la intervención, Ransas se encontraba en la calle y había sido observada alimentándose de residuos, una situación que permitió dimensionar inicialmente el nivel de vulnerabilidad en el que se encontraba y motivó la actuación de Sanidad Animal.
Ante el aviso, el personal municipal realizó una captura segura y posteriormente llevó adelante una evaluación veterinaria completa. El examen permitió determinar que la perra presentaba múltiples signos clínicos que requerían atención inmediata y que su organismo se encontraba severamente debilitado.
Según el informe veterinario, Ransas tiene aproximadamente un año y seis meses, es hembra entera y presentó un score corporal de 2 sobre 5, indicador compatible con un avanzado estado de desnutrición. Además, los profesionales detectaron un cuadro de deshidratación estimado en el 7%, secreción nasal bilateral purulenta, tos productiva, una temperatura corporal de 39 grados y dolor abdominal al momento de la palpación.
A partir de los signos observados durante la evaluación clínica, el diagnóstico presuntivo establecido por el equipo veterinario es de moquillo canino. Se trata de una enfermedad que puede comprometer seriamente el estado general de los animales, especialmente cuando se presenta en ejemplares cuyo organismo se encuentra debilitado por otros factores.
Un cuadro clínico de extrema gravedad
El estado general de Ransas genera preocupación entre los profesionales que actualmente llevan adelante su tratamiento. La combinación de desnutrición y deshidratación, sumada a los signos respiratorios detectados, implica que el organismo se encuentra en condiciones particularmente delicadas y con una capacidad limitada para responder favorablemente a la atención médica.

El director de Sanidad Animal, Pablo Roque, explicó que la intervención surgió a partir de una denuncia concreta, pero señaló que la atención de estos casos debe complementarse con políticas de prevención. “En este caso recibimos una denuncia concreta y pudimos intervenir ante una situación sanitaria que requería atención”, afirmó.
Roque sostuvo además que el trabajo del área no se limita a intervenir cuando un animal ya se encuentra en una situación crítica. “Nuestra tarea también es trabajar antes, con educación y prevención, para que los animales tengan cuidados responsables y no lleguen a situaciones de deterioro como la que atraviesa Ransas”, señaló.
En esa línea, el funcionario remarcó que la tenencia responsable requiere un compromiso sostenido por parte de las personas que tienen animales de compañía. “La política pública no puede limitarse a actuar cuando aparece un problema. Tenemos que educar, prevenir y generar herramientas para que cada vez sean menos los animales que lleguen a situaciones de vulnerabilidad”, sostuvo.
Desde su ingreso al resguardo municipal, Ransas recibe tratamiento sintomático y permanece bajo seguimiento permanente. Entre las medidas adoptadas por el equipo veterinario se encuentran la administración de antibióticos y analgésicos y la hidratación intravenosa con cloruro de sodio, mientras se controla de manera continua su evolución clínica.
Noemí Cifre, integrante del equipo de Sanidad Animal, describió la gravedad del cuadro y explicó que las próximas horas serán determinantes. “Clínicamente está muy comprometida. El score corporal de 2 sobre 5 indica un estado avanzado de desnutrición y, sumado al 7% de deshidratación y a los signos respiratorios que presenta, estamos frente a un cuadro de mucha gravedad”, afirmó.
La profesional también se refirió al pronóstico y a las posibilidades de evolución del animal. “Vamos a hacer todo lo posible para salvarla, pero tenemos que ser responsables: su pronóstico es reservado a grave y existe riesgo de muerte”, expresó Cifre, al explicar que el objetivo inmediato es conseguir que Ransas se estabilice y pueda responder al tratamiento.
La integrante del equipo veterinario indicó que, antes de avanzar con otras evaluaciones, la prioridad será estabilizar el estado general de la perra. “Primero necesitamos estabilizarla y conseguir que su organismo pueda responder al tratamiento. Después podremos evaluar cómo evoluciona”, sostuvo respecto del proceso que deberá atravesar durante los próximos días.
Por el momento, Ransas continúa bajo resguardo municipal y recibe atención profesional durante su recuperación. Los veterinarios mantienen un seguimiento permanente debido a la complejidad del cuadro y a la posibilidad de que su estado pueda presentar nuevas complicaciones.
El caso volvió a poner en primer plano la importancia de la denuncia vecinal ante situaciones de posible abandono o maltrato animal. La intervención permitió que Sanidad Animal pudiera tomar conocimiento del estado de Ransas, retirarla de la vía pública y comenzar un tratamiento que, de acuerdo con los profesionales, resulta indispensable para intentar revertir su delicada condición.
Mientras continúa la atención veterinaria, no existen certezas sobre el desenlace. El equipo municipal mantiene como prioridad estabilizar a la perra y evaluar su respuesta al tratamiento en las próximas horas, en un cuadro cuyo pronóstico continúa siendo reservado a grave.
Desde Sanidad Animal insistieron, a partir de este caso, en la importancia de fortalecer las prácticas de tenencia responsable y las acciones de educación y prevención. La situación de Ransas expone las consecuencias que puede generar la falta de cuidados adecuados y, al mismo tiempo, el papel que pueden cumplir la comunidad y los organismos públicos para detectar e intervenir ante animales en situación de vulnerabilidad.
