La absolución de Soledad Cayunao en el juicio por presunta usurpación en tierras del paraje Alto Río Chubut reconfiguró un caso que expuso tensiones estructurales en torno al territorio, los recursos naturales y la presencia de intereses extranjeros en zonas de frontera. Tras conocerse el veredicto, la mujer mapuche brindó una extensa entrevista en el noticiero Redacción Sur de FM Gente de Radio de Bariloche, donde reivindicó su inocencia y profundizó en el trasfondo del conflicto.
El fallo dictado por el juez Marcelo Álvarez Melinger concluyó que no se logró acreditar el delito de usurpación ni la responsabilidad penal de la imputada, en línea con el principio de presunción de inocencia y el beneficio de la duda. En ese contexto, Cayunao expresó su primera reacción pública tras la decisión judicial.
“Estoy contenta, pero sé que esto es una parte nomás, una pequeña parte de la lucha”, sostuvo. Y agregó: “Que un juez haya dictado mi inocencia es importante, pero esto es el día a día del camino que me toca vivir como mujer Mapuche”.
La causa se originó a partir de una denuncia impulsada por el empresario Hugo Barabucci, quien afirmó haber sido despojado parcialmente de un sector de su propiedad luego de la instalación de un campamento precario en febrero de 2023. Sin embargo, durante el juicio no se pudo probar ni el desapoderamiento ni la permanencia sostenida en el lugar.
“Yo no soy usurpadora, no soy delincuente. Lo único que hago es practicar mi cosmovisión, mi ser Mapuche”, afirmó Cayunao en la entrevista radial. “Estamos lejos de ser delincuentes o usurpadores”.
El expediente también cobró relevancia por los dichos del propio denunciante, quien reconoció haber adquirido las tierras —unas 14.000 hectáreas— con una “donación” de dos millones de dólares proveniente de Emiratos Árabes Unidos. Ese dato fue introducido en el debate judicial y generó cuestionamientos sobre la legalidad de la operación en una zona de seguridad de frontera.
Sobre ese punto, Cayunao remarcó: “Yo estoy diciendo lo que él mismo dijo en el juicio, que recibió una donación de los Emiratos Árabes para comprar esas tierras”. Y añadió: “Ahí cada uno saca sus conclusiones”.
El conflicto territorial, según su relato, tiene raíces históricas que exceden el caso judicial. “Esto viene de hace mucho tiempo. La mal llamada ‘Conquista del Desierto’ sacó a mi gente de las mejores tierras”, explicó.
En ese sentido, vinculó el interés actual sobre la zona con la disponibilidad de recursos naturales estratégicos: “Hoy vienen por las altas cumbres donde están las fuentes de agua, porque sabemos que queda muy poca agua potable en el mundo”.
Durante el juicio también se incorporaron testimonios que dieron cuenta de prácticas tradicionales (trashumancia) como la veranada y la instalación de campamentos temporarios para el resguardo del ganado, lo que fue considerado por la defensa para descartar la existencia de un acto delictivo.
“Uno sale a buscar los animales, hace un puesto para guarecerse. Eso es parte de nuestra vida”, explicó Cayunao. “No es un delito, es nuestra forma de vivir”.
El juez, en su resolución, sostuvo que “la instalación de ese ‘campamento improvisado’ no aparece que hubiera generado el ‘despojo’ que la figura pretende”, y agregó que “existen dudas sobre los elementos objetivos y subjetivos del tipo penal”.
Además, el fallo remarcó que “no se puede acreditar la autoría y responsabilidad de Soledad Cayunao”, por lo que correspondía dictar un veredicto de no culpabilidad en función del principio “in dubio pro reo”.
Para la mujer Mapuche, el proceso judicial también permitió visibilizar lo que define como un “despojo silencioso” en la región. “Te van cerrando caminos, escuelas, te obligan a irte. Es una forma de vaciar el territorio”, denunció.
En relación al impacto ambiental, advirtió sobre la transformación del ecosistema: “Han hecho lagunas artificiales, trajeron ciervos, hay sobrepastoreo. Se destruyen los mallines y eso afecta a todos”.
“Estamos hablando de 14.000 hectáreas donde nacen las fuentes de agua del río Chubut. No vinieron por cualquier tierra”, enfatizó.
La causa también puso en discusión el valor estratégico del agua en la región cordillerana. “El agua la usamos todos, no es un recurso para unos pocos”, afirmó.
Consultada sobre la continuidad del conflicto, Cayunao fue categórica: “Esto no termina acá. El avance sigue, los alambres siguen, las denuncias siguen”.
“Imagínense vivir al lado de estas personas, con ese poder económico. Es muy difícil”, agregó.
En su testimonio también denunció situaciones de hostigamiento: “Me paran constantemente, me piden documentos, me siguen. Es una forma de presión permanente”.
“Es un camino difícil, pero es un trabajo de vida. Es el trabajo Mapuche, el kuzaw, y lo voy a seguir haciendo”, aseguró.
Sobre la posibilidad de haber accedido a una salida alternativa al juicio, explicó: “Me ofrecieron un juicio a prueba, pero no lo acepté. Yo no soy culpable y no iba a firmar algo que me hiciera parecerlo”.
“Preferí pasar todo esto porque sé que soy inocente”, afirmó.
Finalmente, destacó el acompañamiento social recibido durante el proceso: “No convoqué a nadie, pero igual la gente estuvo. Eso demuestra que esta lucha no es solo mía”.
“Esto no es una causa de Soledad Cayunao. Es una causa de todos, porque estamos defendiendo algo que usamos todos”, concluyó.
NOTA RELACIONADA:
No hubo usurpación: la Justicia absolvió a una mujer Mapuche en juicio por tierras en Alto Río Chubut


















