Foto: Pablo Candamil | Gentileza: Revista Al Margen
A once años de la primera movilización que dio origen al movimiento Ni Una Menos, cientos de personas volvieron a ocupar este miércoles las calles de San Carlos de Bariloche para reclamar el fin de los femicidios, travesticidios y transfemicidios, exigir políticas públicas de prevención y asistencia, y visibilizar las distintas formas de violencia que afectan a mujeres y diversidades. La convocatoria local formó parte de la jornada nacional que se replicó en numerosas ciudades del país.
Las actividades comenzaron durante la tarde con intervenciones artísticas comunitarias y la repintada de un mural en la intersección de Moreno y Palacios, una propuesta abierta a la participación de vecinos, organizaciones sociales, colectivos feministas y agrupaciones vinculadas a la defensa de los derechos de las mujeres y diversidades.
Posteriormente, la concentración principal se realizó en Moreno y Beschtedt, desde donde partió la movilización por el centro de la ciudad. Con banderas, pancartas, pañuelos violetas y carteles con consignas contra la violencia machista, las y los manifestantes recorrieron las calles céntricas pasando por el Poder Judicial de costanera, la iglesia Catedral hasta arribar al sector de la Plaza de los Pañuelos y Kultrunes, donde se desarrollaron las actividades centrales de la jornada.

La marcha estuvo encabezada por organizaciones feministas, sociales, sindicales, estudiantiles y de derechos humanos, además de familiares de víctimas de violencia de género y vecinos que se sumaron a la convocatoria. Durante el recorrido se escucharon cánticos y consignas históricas del movimiento, entre ellas “Ni Una Menos”, “Paren de matarnos” y “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”.
Desde la organización Ni Unx Menos Furilofche remarcaron que la movilización buscó mantener vigente el reclamo que dio origen al movimiento en 2015, cuando el femicidio de la adolescente Chiara Páez generó una de las mayores expresiones sociales de repudio contra la violencia de género en Argentina. "Marchamos porque las violencias no son hechos aislados ni tragedias individuales: son la expresión más extrema de desigualdades estructurales que siguen poniendo en riesgo nuestras vidas" remarcaron.
Durante la jornada también se recordó a las víctimas de femicidios ocurridos en distintos puntos del país "por Agostina, por Dulce y por cada una de nuestras muertas". y se insistió en la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención, asistencia y acompañamiento para personas que atraviesan situaciones de violencia. Las organizaciones señalaron que los femicidios continúan siendo una problemática estructural que afecta a toda la sociedad.

Entre los principales reclamos expuestos durante el acto figuraron la implementación de políticas públicas integrales para prevenir la violencia de género, el fortalecimiento de los programas de asistencia a víctimas, el acceso efectivo a la Justicia y la garantía de recursos para organismos especializados en la materia.
"Denunciamos el cinismo de un Estado que mientras celebra cifras inventadas y declara preocupación por la violencia, desmantela programas, vacía organismos especializados y retira recursos destinados a la prevención y al acompañamiento de quienes atraviesan situaciones de violencia de género. Sin políticas públicas no hay prevención. Sin presupuesto no hay protección" indicaron desde el Colectivo Ni Unx Menos Furilofche.
Las organizaciones participantes también expresaron preocupación por el contexto nacional y por los recortes en áreas vinculadas a las políticas de género. En distintos documentos y pronunciamientos difundidos durante el 3J se cuestionó el desfinanciamiento de programas destinados a la prevención y atención de situaciones de violencia machista.

La movilización estuvo atravesada además por el reclamo de justicia para recientes casos de violencia de género que conmocionaron al país. "Marchamos contra la impunidad y contra una justicia que muchas veces llega tarde o mira para otro lado". En distintas ciudades argentinas, las manifestaciones recordaron a víctimas cuyos casos volvieron a instalar el debate sobre la necesidad de respuestas estatales eficaces frente a situaciones de riesgo y vulnerabilidad.
A once años del primer grito colectivo, las organizaciones remarcaron que muchos de los reclamos que impulsaron la histórica movilización de 2015 continúan vigentes. Entre ellos mencionaron la erradicación de la violencia machista, la protección de las víctimas, la igualdad de derechos y la construcción de una sociedad libre de discriminación y violencia por razones de género.
La convocatoria se desarrolló en un contexto marcado por estadísticas que siguen generando preocupación. De acuerdo con datos difundidos por organizaciones especializadas, entre junio de 2015 y mayo de 2026 se registraron más de 3.200 víctimas letales de violencia de género en Argentina, mientras que durante los primeros meses de este año se contabilizaron decenas de casos de femicidios, transfemicidios y otras formas extremas de violencia machista.

Con una importante participación y una fuerte presencia de organizaciones sociales y comunitarias, la jornada concluyó con la lectura de documentos y actividades culturales que reafirmaron el reclamo central que moviliza al colectivo desde hace más de una década: que no haya una víctima más de la violencia de género y que el Estado garantice herramientas efectivas para prevenir, asistir y erradicar estas violencias.

















