La Municipalidad de San Carlos de Bariloche puso en marcha una profunda reconversión de su política alimentaria con el relanzamiento del Programa Despensas Comunitarias, un esquema que reemplaza el antiguo Programa Alimentario Municipal (PAM) y que apunta a triplicar el poder adquisitivo de las familias beneficiarias mediante compras comunitarias y un sistema de fondos rotatorios. La iniciativa alcanza en una primera etapa a unas 2.000 familias de distintos barrios de la ciudad.
El nuevo modelo busca dar respuesta al complejo contexto económico y social mediante una estrategia de asistencia que combina compra mayorista, organización territorial y administración comunitaria de los recursos. La propuesta retoma la experiencia desarrollada originalmente en el año 2006 en el ámbito del CAAT 4, aunque ahora incorpora una logística ampliada y un alcance mucho mayor para sostener la seguridad alimentaria de los sectores más vulnerables.
El eje central de la transformación está vinculado al reemplazo del sistema de asistencia directa a través de tarjetas bancarias por un mecanismo de gestión comunitaria de alimentos. Desde el Ejecutivo municipal señalaron que el objetivo no es únicamente garantizar el acceso a productos esenciales, sino también optimizar la utilización de los recursos públicos mediante esquemas de compra concentrada y distribución territorial estratégica.
Hasta ahora, las familias incluidas en el Programa Alimentario Municipal recibían un aporte mensual de 15.000 pesos mediante una tarjeta bancaria. Con la implementación del nuevo esquema de Despensas Comunitarias, los beneficiarios podrán acceder a una canasta integrada por 28 productos secos y un maple de huevos valuados en aproximadamente 24.500 pesos, generando una mejora sustancial tanto en cantidad como en calidad de alimentos disponibles.

Actualmente, el programa contempla a las 2.000 familias que ya integraban el padrón municipal de asistencia alimentaria. De acuerdo con lo informado por las autoridades, la intención es consolidar esta primera etapa operativa y, en un plazo estimado de entre cuatro y cinco meses, ampliar progresivamente la cobertura para incorporar nuevos hogares que atraviesen situaciones de vulnerabilidad económica.
La estructura territorial del programa se sostiene principalmente a través de la red de Centros de Atención y Articulación Territorial (CAAT), que funcionan como puntos estratégicos de distribución en distintos sectores de Bariloche. El municipio implementa un esquema rotativo de atención en los barrios, donde los vecinos previamente registrados son convocados para retirar o adquirir los productos en días y horarios establecidos.
Uno de los aspectos centrales del nuevo sistema es la creación del denominado “Fondo Municipal de Recupero”, un mecanismo mediante el cual el dinero aportado por cada familia beneficiaria vuelve a invertirse íntegramente dentro del propio programa. Según explicaron desde el municipio, este esquema permitirá sostener futuras compras mayoristas, ampliar la variedad de productos disponibles e incluso mejorar la calidad de la mercadería ofrecida.

El proyecto de ordenanza que acompaña esta política pública establece además que las Despensas Comunitarias no reemplazan otras herramientas de asistencia social ya existentes. En ese sentido, las autoridades aclararon que continuarán vigentes los módulos alimentarios de emergencia destinados a familias que no cuentan con capacidad económica de compra, manteniendo así distintos niveles de contención según cada situación social.
Además del impacto directo sobre la economía familiar, el municipio busca que el programa contribuya al fortalecimiento de estrategias de economía social y generación de ingresos. La iniciativa prevé promover emprendimientos impulsados por los propios titulares del programa, especialmente aquellos vinculados a la elaboración de productos alimenticios, con el objetivo de integrarlos progresivamente al circuito de comercialización comunitaria.

La autoridad de aplicación llevará adelante controles periódicos y una evaluación anual para medir el funcionamiento integral del sistema. El seguimiento incluirá indicadores vinculados al volumen de productos comercializados, el comportamiento del fondo de recupero y el impacto territorial alcanzado en cada barrio. Con este monitoreo, el Ejecutivo apunta a garantizar transparencia administrativa y eficiencia operativa en un programa considerado clave para la seguridad alimentaria local.
Con este relanzamiento, el municipio de Bariloche apuesta a consolidar un modelo participativo de asistencia alimentaria donde el Estado actúa como articulador de compras y organizador territorial para sectores de bajos ingresos. La continuidad del cronograma de distribución previsto para las próximas semanas ratifica la intención oficial de sostener una presencia permanente en los barrios y fortalecer a las Despensas Comunitarias como uno de los principales pilares de la promoción social en la ciudad.

















