En una ciudad atravesada por lagos y ríos, la Fundación Gente Nueva lanzó una campaña que busca garantizar un derecho básico: aprender a nadar. “Saber nadar no puede ser un privilegio, tiene que ser un derecho”, señalaron, al presentar una iniciativa que combina seguridad, salud y formación para las infancias.
La propuesta apunta a que 350 estudiantes de Bariloche, desde los 45 días de vida hasta los 10 años, accedan por primera vez a una experiencia en el agua. “Brindar la posibilidad de que accedan a esos conocimientos tan necesarios que se aprenden una sola vez en la vida”, explicaron desde la organización.
El proyecto involucra a instituciones educativas de distintos barrios, entre ellas la escuela primaria de Virgen Misionera, la Escuela Primaria Vida del barrio 2 de Abril, el Jardín Arco Iris y la Escuela Infantil Mundo Nuevo. En ese marco, semanas atrás se concretó la primera jornada con estudiantes que inauguraron la propuesta.
La iniciativa también se enmarca en el Día de los Padrinos y Madrinas, celebrado el 19 de abril, como una forma de promover el acompañamiento comunitario. “Invitamos a ejercer ese rol de una manera transformadora: apadrinando el aprendizaje acuático de un niño o niña”, destacaron.
Desde el ámbito educativo, la vicedirectora Lorena Espósito remarcó la importancia pedagógica de la propuesta. “Entre ellos hay algunos que ya saben nadar, otro no, pero todos aprenden a ser responsables y explorar”, indicó, al tiempo que subrayó la continuidad de campañas de seguridad acuática en espacios como Playa Bonita.
El proyecto busca que el agua sea concebida no solo como espacio recreativo, sino también como un ámbito educativo. “Se busca que cada niño y niña construya un vínculo progresivo con el medio acuático”, señalaron, destacando la incorporación de herramientas de seguridad y confianza desde edades tempranas.
En esa línea, remarcaron que aprender a nadar implica ampliar derechos y oportunidades. Se trata de una experiencia formativa que muchas veces no está al alcance de todos los sectores, por lo que el programa busca reducir esa brecha en distintos barrios de la ciudad.
Desde el equipo técnico, el guardavida José explicó que la actividad tiene un fuerte componente preventivo. “Es una muy linda experiencia para sacarse el miedo, aprender a nadar y estar bajo el agua”, afirmó, y agregó que el respeto por el entorno acuático es clave en la Patagonia.
Además, advirtió sobre los riesgos de los espejos de agua de la región. “Que no tengamos una corriente marítima no significa que no sea peligroso”, señaló, al remarcar la necesidad de que niños y niñas incorporen conocimientos básicos de seguridad.
Por su parte, la profesora de natación Alejandra Loustaunau destacó los objetivos concretos del programa. “Contamos con esta oportunidad de tener 6 encuentros de natación cuyos objetivos principales son que encuentren herramientas para resolver una caída repentina”, explicó.
El enfoque pedagógico incluye tanto la prevención como el disfrute colectivo. “Nada más ni nada menos que el infaltable disfrute colectivo en la pileta”, resumió la docente, resaltando el impacto positivo de la experiencia en los estudiantes.
Desde la Fundación enfatizaron que la iniciativa tiene un fuerte componente de concientización. “El ahogamiento es la segunda causa de muerte accidental entre niños de 1 a 14 años”, recordaron, al destacar la urgencia de promover este tipo de aprendizajes.
En ese sentido, definieron el proyecto como una apuesta a futuro. “Saber nadar, sin dudas salva vidas”, afirmaron, y convocaron a la comunidad a acompañar la campaña para ampliar su alcance en los barrios.
Para sostener la iniciativa, se impulsa una campaña solidaria abierta a toda la comunidad. “Sumate con tu donación… cada aporte nos acerca un metro más a la meta”, indicaron, invitando a colaborar a través de:
Alias: NADAR.GENTENUEVA
Número de cuenta: 0009019-1 031-4
CUIT: 30-65924291-1
Razón Social: FUNDACION GENTE NUEVA
CBU: 0070031320000009019140
Finalmente, reiteraron el llamado a la participación colectiva. “Tu colaboración hace posible que 350 estudiantes tengan su primera experiencia acuática”, señalaron, y concluyeron: “En la ciudad de los lagos, saber nadar no puede ser un privilegio, tiene que ser un derecho”.

















