En el marco del debate público sobre el futuro del vertedero municipal de Bariloche, vecinas y vecinos autoconvocados junto a la Organización Ecologista Piuke y la Red Nacional de Acción Ecologista difundieron un pronunciamiento en el que cuestionan el rumbo histórico de la gestión de residuos sólidos urbanos en la ciudad y advierten que durante décadas se tomaron decisiones que no resolvieron el problema estructural.
En el documento, sostienen que la comunidad debe asumir un rol protagónico en la separación de residuos en origen y proponen avanzar hacia un modelo de “Basura Cero”, con recolección diferenciada, compostaje del residuo orgánico y reciclado de materiales inorgánicos, lo que permitiría reducir significativamente el volumen de desechos enviados al vertedero.
Asimismo, rechazan alternativas vinculadas a la incineración o “valorización energética”, al considerar que generan contaminantes peligrosos para la salud y el ambiente, y reclaman políticas públicas integrales basadas en la participación ciudadana, la educación ambiental y soluciones de bajo impacto para la disposición final de residuos en Bariloche.
LOS RESIDUOS SÓLIDOS URBANOS: UNA LARGA HISTORIA QUE SIEMPRE TRANSITÓ POR EL CAMINO EQUIVOCADO
El problema de los residuos no se definió en 40 años porque es conflictivo, hay que resolver el conflicto antes de definir el rumbo que nos compromete como comunidad.
Décadas de indiferencia han llevado a Bariloche al estado de abandono en que se lo expone hoy. No sólo es el estado de abandono sino, lo que es aún peor, la falta de rumbo, el no saber hacia dónde ir, no saber qué hacer, y eso lo percibe la Comunidad.
El problema con la gestión de los residuos sólidos urbanos no es solamente el tomar decisiones, sino que esas decisiones sean las correctas.
La Comunidad debe ser protagonista: los barrios, los clubes, las organizaciones, los vecinos, vecinas, deben hacerse cargo de los residuos.
Por eso compartimos un inventario de ideas entrelazadas que generan un sentido común, el de apuntar hacia la Basura Cero y a la salud socioambiental.
Sabemos que la combustión en el manto del vertedero se facilita cuando se mezcla el residuo orgánico con el inorgánico.
El residuo orgánico genera gas metano que además de ser combustible, es sumamente peligroso convirtiéndose en una de las emisiones con efecto invernadero que más impacta en el calentamiento global.
La primera y difícil decisión es separar el residuo orgánico del inorgánico, que deberá ejecutar la Comunidad y debe promocionar el municipio su gestión e implementar con inversión en recolección diferenciada.
Los residuos inorgánicos, separados, se deben acopiar y su disposición debe apuntar a su venta o cesión a quienes los utilizan para reciclado.
Una vez separado el residuo orgánico el volumen se reduce en aproximadamente un 50 por ciento.
Aquí, en Bariloche, en un predio de propiedad municipal, se elabora compost con los barros de la planta depuradora de efluentes cloacales. Si se lleva adelante el compostado de los residuos orgánicos, hay variedad de utilizaciones, desde un cinturón ecológico, frutales, parquizados, entre otras.
Separados los residuos inorgánicos también la reducción es importante. Lo que no se puede gestionar se envía a un relleno sanitario, pero no contendrá metano y disminuye el riesgo de incendio y la combustión de plásticos, generadores de tóxicos peligrosos.
A la vez debe hacerse un análisis del residuo que no se puede reutilizar o viabilizar y llevar adelante una campaña de Educación Ambiental con todas las organizaciones e instituciones de la ciudad para que no se consuman esos productos o que se demande otro envoltorio o material. Esto tiene un costo político que no todas las administraciones se atrevieron a metabolizar.
Las incineraciones no son el método apropiado y saludable. Quienes gobiernan las ciudades en principio analizan la opción porque reduce el volumen y oculta el problema. La dificultad que tiene, es que los residuos incinerados provocan otros residuos altamente contaminantes, concentran los tóxicos y deben ser tratados como residuos peligrosos. Se genera un grave problema de toxicidad a futuro sin solución. Esto implica a las incineraciones encubiertas como los proyectos de valorización energética. La tecnología empleada en la incineración de residuos es peligrosa. La pirólisis no es segura y los dobles circuitos de seguridad fallan como ha ocurrido en diversos accidentes*, incluso del área nuclear. Nuestra Carta Orgánica Municipal contempla
“La prohibición de la quema e incineración a cielo abierto de residuos sólidos, orgánicos e inorgánicos y sustancias combustibles en los vertederos ubicados dentro del ejido municipal.”
“La prohibición del uso y la instalación domiciliaria, comercial e industrial de incineradores de residuos”.
En esta instancia política queremos hacer pública nuestra posición ya que las decisiones tomadas hoy, fundamentadas en textos idóneos pero alejadas de la práctica, de la historia y del territorio, comprometerán la salud no sólo de la actualidad sino de las futuras generaciones.
Puntos relevantes:
- - Contemplar un programa con especial foco en la escala a gestionar, apropiada a la totalidad de nuestra generación de residuos.
- Prohibir la incineración encubierta o eufemismos como valorización energética.
- Separación en origen. Gestión comunitaria-promoción estatal.
- Recolección diferenciada con tecnología, frecuencia y eficiencia.
- Compostar el residuo orgánico.
- Disponer del residuo inorgánico después de separado como cesión o venta deslindándolo de un objetivo comercial.
- Disposición final sin alto impacto en el destino.
VECINAS Y VECINOS AUTOCONVOCADOS POR EL VERTEDERO BARILOCHE
Organización Ecologista Piuke
Red Nacional de Acción Ecologista
NOTAS:
*En nuestra ciudad se produjo un grave conflicto socioambiental cuando funcionaba el horno pirolítico municipal en el barrio San Francisco IV.
Argentina suscribió el Convenio de Estocolmo, en el cual los países se comprometen a erradicar la docena sucia. Son sustancias que genera la al incinerar diversas sustancias llamadas Contaminantes Orgánicos Persistentes.
A partir del convenio de Estocolmo comenzaron en el mundo a trabajar diversas organizaciones en las alternativas a la incineración. Una de ellas es GAIA, Alianza Global para Alternativas a los Incineradores, quienes investigan y trabajan con Universidades y Organizaciones.
Otra de las organizaciones internacionales que trabajan en esta línea es Salud Sin Daño, formada por profesionales de la salud que aportan trabajos y recomendaciones con el fin de concientizar y asesorar a centros de salud y gobiernos.
En esa línea el Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad Medicina de la UNR.
Los llamados contaminantes orgánicos persistentes (COP) conforman un grupo de sustancias químicas que, por exposición o liberación, generan efectos adversos en la salud de los seres vivos y el ambiente. Son tóxicas y persistentes en el ambiente ya que no se degradan fácilmente.
Algunos COP se utilizan o se han utilizado en aplicaciones industriales o agroindustriales (COP de generación intencional). Otros se generan de manera no intencional (COP no intencionales), por ejemplo, en procesos térmicos tales como la incineración de residuos, incendios forestales, quema de pastizales o en ciertos procesos industriales que utilizan alguna fuente intensa de calor.

















