Foto: Facundo Pardo
Una multitud participó este martes en el Centro Cívico de Bariloche de la repintada de pañuelos blancos y kultrunes mapuche en el marco de las actividades por el 50° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. La jornada, convocada por organismos de derechos humanos, reunió a militantes, organizaciones sociales, sindicatos, agrupaciones políticas y a una gran cantidad de jóvenes, familias y niños que se sumaron a una actividad cargada de memoria, emoción y compromiso con las consignas de memoria, verdad y justicia.
La convocatoria fue impulsada, entre otros espacios, por la organización HIJOS Bariloche, que desde hace años promueve la intervención simbólica del espacio público para mantener vigente el recuerdo de las víctimas del terrorismo de Estado durante la última dictadura cívico-militar argentina. En esta oportunidad, la actividad adquirió una dimensión especial al cumplirse cinco décadas del golpe que instauró el régimen encabezado por Jorge Rafael Videla.
Desde temprano, vecinos y militantes comenzaron a concentrarse en la plaza del Centro Cívico para participar de la repintada de los tradicionales pañuelos blancos —símbolo del reclamo de las Madres de Plaza de Mayo— y de kultrunes mapuche, en una acción que buscó expresar tanto la memoria de las víctimas de la dictadura como la presencia y reivindicación de los pueblos originarios en la región.
Durante la jornada se observó una participación intergeneracional, con una notable presencia de jóvenes y familias que asistieron con niños pequeños, quienes también tomaron pinceles y brochas para colaborar en la restauración de las pinturas sobre el piso de la plaza. La actividad se desarrolló en un clima de respeto y fuerte carga simbólica, en el que cada intervención fue acompañada por aplausos y consignas vinculadas a la defensa de los derechos humanos.
La repintada se realizó pese a un hecho que generó repudio entre los organizadores. Horas antes de la convocatoria se registraron actos de vandalismo sobre algunas de las intervenciones que se encontraban en el lugar, lo que fue interpretado por referentes de organismos de derechos humanos como un intento de impedir o deslucir la actividad prevista para la jornada.
Sin embargo, lejos de desalentar la convocatoria, el episodio terminó reforzando la participación. Los asistentes decidieron avanzar con la restauración de los símbolos y redoblar el trabajo colectivo para dejar nuevamente visibles los pañuelos y kultrunes en el espacio público del centro de la ciudad.
Otro de los puntos que concentró atención durante la jornada fue el monumento dedicado a Julio Argentino Roca, ubicado también en el Centro Cívico. La estatua amaneció vallada por razones de seguridad, en el marco de las actividades conmemorativas.
Pese al vallado, los participantes cubrieron la figura con un gran kultrún Mapuche, un gesto simbólico que buscó visibilizar las demandas históricas del pueblo mapuche y abrir un debate sobre la memoria histórica en la Patagonia.

En la actividad participaron además organizaciones de derechos humanos, expresiones del pueblo mapuche, sindicatos y distintas agrupaciones políticas y sociales de la región andina, que confluyeron en una jornada marcada por la diversidad de sectores y la coincidencia en las consignas centrales.
Durante la jornada también se expresaron críticas a lo que distintos sectores definieron como políticas negacionistas del gobierno nacional, señalando similitudes —en términos políticos, económicos y sociales— con aspectos del período dictatorial. En ese marco, las consignas y discursos que circularon en el lugar enfatizaron la defensa de las políticas de memoria y el rechazo a cualquier forma de relativización del terrorismo de Estado.
Las intervenciones simbólicas también incluyeron referencias históricas más amplias. Distintos participantes vincularon la memoria de la dictadura con el reclamo de “Nunca Más genocidios”, aludiendo tanto al terrorismo de Estado del período 1976-1983 como al proceso de ocupación territorial de la Patagonia durante la denominada Conquista del Desierto, impulsada por el Estado nacional en el siglo XIX bajo el liderazgo de Julio Argentino Roca.
El 24 de marzo se conmemora en la Argentina el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, instaurado para recordar a las víctimas del terrorismo de Estado y reflexionar sobre el impacto de la dictadura que gobernó el país entre 1976 y 1983. En Bariloche, la repintada de pañuelos y kultrunes volvió a consolidarse como una de las expresiones públicas más significativas de esa memoria colectiva, en una jornada atravesada por la emoción, la participación masiva y el mensaje compartido de sostener la memoria, la verdad y la justicia como pilares de la vida democrática.

















