Durante años fue un caballo de trabajo. Con el paso del tiempo, su situación cambió hasta quedar en el abandono, con signos visibles de deterioro físico. Su aparición deambulando por la vía pública en San Carlos de Bariloche, herido y debilitado, marcó el inicio de un proceso de intervención que derivó en su recuperación y posterior adopción.
El animal fue capturado por el equipo de Sanidad Animal, que constató un cuadro crítico: desnutrición severa, condición corporal mínima, múltiples traumatismos, una herida cortante en uno de sus miembros posteriores y cicatrices antiguas que evidenciaban un historial prolongado de descuido.
Tras su traslado al predio municipal, se inició un tratamiento integral que incluyó alimentación reforzada, suplementación, desparasitación y controles clínicos periódicos, en un intento por estabilizar su estado general y revertir el deterioro.
Desde el área indicaron que, además del abordaje veterinario, estos casos requieren un entorno adecuado para completar la recuperación, algo que no siempre puede resolverse dentro de las instalaciones municipales.
En paralelo, el Municipio había implementado un programa de adopción responsable de equinos, orientado a brindar una alternativa para animales sin propietario identificado. En este contexto, el caballo —posteriormente llamado Coco— se convirtió en el primer caso en ser incorporado a esta iniciativa.
Según se informó, no se registró la aparición de ningún responsable que reclamara su tenencia, lo que habilitó avanzar con el proceso de adopción bajo los protocolos establecidos por el área.
La adopción se concretó cuando una familia se presentó con la intención de incorporar un animal en estas condiciones, tras haberse inscripto previamente en el registro municipal destinado a tal fin.
Desde el equipo veterinario, la jefa de quirófano Noemí Cifre explicó que este tipo de casos demandan no solo atención clínica, sino también tiempo, cuidados sostenidos y un entorno propicio para la recuperación.
Se indicó que el animal requiere alimentación específica, seguimiento sanitario permanente y un manejo adecuado de las lesiones, además de condiciones que favorezcan su bienestar general.
Desde la familia adoptante destacaron el acompañamiento del área municipal y valoraron la posibilidad de participar en el proceso de recuperación del animal, en una experiencia que calificaron como significativa.
En paralelo, desde Sanidad Animal señalaron que continúan ingresando equinos en estado similar al predio municipal, lo que refleja una problemática persistente vinculada al abandono y la circulación de animales sueltos en la vía pública.
Finalmente, el director del área, Pablo Roque, sostuvo que la política vigente apunta a la captura y resguardo de animales sueltos, con el objetivo de garantizar su bienestar y prevenir riesgos en la vía pública, en el marco de un trabajo sostenido del equipo municipal.



















