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Río Negro

Weretilneck reivindicó a INVAP como política de Estado y Pesatti repasó sus 50 años de historia

Río Negro conmemora este 1 de septiembre los 50 años de INVAP, la empresa tecnológica estatal que nació en Bariloche y se convirtió en una referencia de la ciencia y la tecnología argentina a nivel internacional. En ese marco, el gobernador Alberto Weretilneck destacó el papel estratégico de la compañía y reivindicó su continuidad como empresa pública provincial.

“INVAP es parte de nuestra identidad, es una política de Estado, es la demostración de que los rionegrinos sostenemos un rumbo y podemos hacer posible lo que parecía imposible”, afirmó Weretilneck al referirse al aniversario de la firma, que durante cinco décadas desarrolló proyectos tecnológicos de alta complejidad desde San Carlos de Bariloche.

El mandatario sostuvo que la celebración representa no solamente un repaso de la trayectoria de la empresa, sino también la renovación de una decisión política vinculada con la ciencia, la tecnología y las capacidades desarrolladas en Río Negro. Para Weretilneck, esa continuidad permitió sostener un proyecto que atravesó distintas generaciones y contextos políticos y económicos.

INVAP fue constituida en 1976 a partir del trabajo que había comenzado años antes en el Centro Atómico Bariloche, bajo el impulso del físico Conrado Varotto y de un grupo de profesionales vinculados al sistema científico público. A lo largo de su historia, la empresa desarrolló reactores nucleares, satélites, radares, sistemas para defensa y seguridad y soluciones para medicina nuclear.

Actualmente, la compañía supera los 1.000 proyectos concretados y cuenta con una dotación superior a los 1.800 trabajadores, de acuerdo con información institucional y datos difundidos en ocasión del aniversario. La mayor parte de su personal está integrada por profesionales y técnicos especializados, una característica que también contribuyó a consolidar a Bariloche como polo científico y tecnológico.

Desde el Gobierno provincial remarcaron que INVAP logró competir desde la Patagonia en mercados internacionales de alta exigencia tecnológica y generar conocimiento, empleo calificado, exportaciones y capacidades consideradas estratégicas. La empresa mantiene cuatro áreas principales de actividad: nuclear, espacial, defensa, seguridad y ambiente, y sistemas médicos.

En ese sentido, Weretilneck puso el acento en la condición pública de la empresa y en la continuidad de la participación provincial. “Durante 50 años cambiaron gobiernos, contextos económicos y prioridades nacionales, pero Río Negro nunca puso en discusión algo esencial: INVAP debía seguir siendo rionegrina y pública”, sostuvo el gobernador.

La Provincia de Río Negro continúa siendo propietaria de INVAP y, según señaló el mandatario, mantiene el compromiso de generar las condiciones necesarias para que la compañía continúe creciendo y ampliando su presencia tanto en el mercado nacional como en el internacional. El planteo ubica a la empresa dentro de las políticas estratégicas que la administración provincial busca preservar.

Weretilneck también vinculó el desarrollo de INVAP con la evolución científica y tecnológica de Bariloche. “Hace 50 años alguien imaginó que desde Bariloche podíamos construir tecnología para el mundo. Hoy sabemos que era posible. Nuestro desafío es tener esa misma ambición para los próximos 50 años”, afirmó.

El aniversario encuentra a la empresa con proyectos y capacidades en áreas como la industria nuclear, el sector espacial, defensa, seguridad y salud. En ese marco, el Gobierno rionegrino presentó las cinco décadas de trayectoria como un proceso basado en la formación de recursos humanos, la investigación aplicada y la transformación de conocimiento científico en desarrollos tecnológicos.

La mirada histórica de Pedro Pesatti

En paralelo a las declaraciones del gobernador, el vicegobernador Pedro Pesatti publicó una columna de opinión titulada “INVAP, cincuenta años de hacer cosas que sirvan”, en la que realizó una reconstrucción histórica de la empresa y de los principales protagonistas de su creación. El texto plantea una valoración política e histórica del proceso que llevó a la conformación de la compañía.

Pesatti sostuvo que el aniversario permite reconocer “la obra entera de INVAP”, a la que definió como resultado de una combinación entre la iniciativa científica, la decisión política y décadas de trabajo de científicos, ingenieros, técnicos y trabajadores. En su análisis, consideró que la empresa se transformó en una referencia de la ciencia aplicada al desarrollo provincial y nacional.

El vicegobernador ubicó la génesis del proyecto en el Centro Atómico Bariloche y destacó especialmente la figura de Conrado Franco Varotto. Según la reconstrucción de Pesatti, Varotto llegó a la Argentina desde Italia a los nueve años y desarrolló su formación dentro del sistema científico público, primero en la Universidad de Buenos Aires y luego en el Instituto Balseiro.

Varotto obtuvo su doctorado en Física en el Instituto Balseiro y posteriormente realizó un posdoctorado en Stanford, en Estados Unidos. Pesatti señala que durante esa etapa tomó contacto con una articulación entre universidades y empresas tecnológicas que contribuyó a consolidar su convicción de que el conocimiento científico debía traducirse en desarrollos con impacto social.

Tras regresar al país en 1970, Varotto impulsó en Bariloche el Programa de Investigación Aplicada. Pesatti recupera una frase atribuida al científico frente a una consulta de jóvenes profesionales sobre los objetivos de aquella iniciativa: “Muchachos, ¡hay que hacer cosas que sirvan!”. La expresión quedó asociada posteriormente al espíritu fundacional de INVAP.

El Programa de Investigación Aplicada fue creado formalmente en 1972 y luego se convirtió en el Departamento de Investigaciones Aplicadas. El proceso contó con el respaldo de autoridades de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), entre ellas Oscar Quihillalt, y permitió avanzar en una estructura orientada a vincular la investigación científica con necesidades concretas de empresas y organismos estatales.

Pesatti también menciona a varios de los profesionales que integraron el grupo inicial que participó en la construcción de esas capacidades. Entre ellos aparecen Héctor Otheguy, Eduardo Santos, Pablo Tognetti, Tomás Buch, Horacio Osuna, Juan Carlos Fourcade, Daniel Esparza, Daniel Vassallo, Oscar Bressan, Miguel Audero y Roberto Pascual.

Antes de la constitución formal de INVAP, el equipo ya había desarrollado distintos proyectos para empresas y organismos públicos. Entre los trabajos mencionados por Pesatti se encuentran un acelerador implantador de iones para FATE Electrónica, mejoras en hornos de cinc, componentes para ENTel, electrodos de carbón para ALUAR y detectores semiconductores destinados a la CNEA.

En su reconstrucción, el vicegobernador también vincula los orígenes de INVAP con el contexto político y económico de la década de 1970. Menciona el Plan Trienal para la Reconstrucción y la Liberación Nacional y el Plan Trienal desarrollado en Río Negro durante el gobierno de Mario José Franco, en un período en el que la inversión estatal en sectores estratégicos ocupaba un lugar central.

Otro de los antecedentes señalados por Pesatti es la Ley 20.705 de Sociedades del Estado, sancionada en agosto de 1974. Según plantea en su columna, ese marco jurídico permitió encuadrar la creación de la empresa y avanzar en una estructura que articuló los intereses de la Provincia de Río Negro con la CNEA.

El 1 de septiembre de 1976 se suscribió finalmente el acta constitutiva de INVAP. La empresa nació con un capital de tres millones de pesos y con dos objetivos principales: brindar asistencia al plan nuclear de la CNEA y contribuir a la creación de fuentes genuinas de trabajo en Río Negro. Su primera sede independiente del Centro Atómico Bariloche funcionó en una casa de dos plantas ubicada en Elordi 31.

A partir de esa estructura inicial, INVAP comenzó a ampliar sus capacidades y a participar en proyectos de creciente complejidad. En el área nuclear, la empresa desarrolló y exportó reactores de investigación y producción de radioisótopos, con proyectos que llegaron a países como Argelia, Egipto y Australia, además de otros desarrollos realizados para la Argentina.

En el sector espacial, Pesatti destaca el desarrollo de satélites y sistemas de observación de la Tierra, entre ellos los ARSAT-1 y ARSAT-2 y otros proyectos realizados en articulación con organismos científicos nacionales. También menciona los radares que forman parte del Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial y distintos desarrollos para defensa y seguridad.

La trayectoria de la empresa también incluyó proyectos vinculados con medicina nuclear y sistemas médicos, entre ellos centros de radioterapia y plantas de producción de radioisótopos. A estos desarrollos se suman iniciativas relacionadas con energías renovables, como aerogeneradores y turbinas hidrocinéticas, según el repaso realizado por el vicegobernador.

Para Pesatti, el recorrido de INVAP constituye una expresión de la capacidad de la Argentina para transformar conocimiento científico en desarrollos tecnológicos y productivos. En su columna, reivindicó especialmente el vínculo entre las capacidades construidas en Bariloche, el sistema científico público y las políticas estatales que permitieron sostener la empresa durante medio siglo.

El vicegobernador cerró su reflexión destacando el significado que la empresa tiene para Río Negro y para las generaciones que participaron de su desarrollo. “Como hijo de esta provincia, celebro este aniversario con el orgullo que sentimos los rionegrinos y las rionegrinas”, expresó, al reivindicar el mandato de aquella primera generación de profesionales que buscó “hacer cosas que sirvan”.

Así, los 50 años de INVAP quedaron atravesados por dos miradas complementarias dentro del Gobierno de Río Negro: Weretilneck puso el foco en la continuidad de la empresa como política de Estado y en sus desafíos futuros, mientras Pesatti concentró su aporte en reconstruir los orígenes y las distintas etapas que llevaron a la compañía desde aquel proyecto nacido en Bariloche hasta su actual dimensión tecnológica.