El vicegobernador de Río Negro, Pedro Pesatti, cuestionó la política del Gobierno nacional sobre las rutas argentinas y sostuvo que la infraestructura vial cumple una función que excede la rentabilidad económica. En una columna de opinión titulada “Sobran los caminos de la vida”, planteó que las rutas nacionales constituyen una herramienta de integración territorial y federal.
Pesatti sostuvo que una ruta nacional debe ser entendida también como una institución que garantiza la presencia del Estado en distintas regiones del país. “Por ella no circulan solo cargas y mercancías, sino también ambulancias, médicos, docentes, estudiantes, familias, derechos y oportunidades”, afirmó. En ese sentido, consideró que evaluar la red vial únicamente desde un criterio económico implica desconocer su función social.
El vicegobernador vinculó esta concepción con el federalismo y recordó los debates que dieron origen a la primera Constitución de Río Negro, sancionada en 1957. Según explicó, las provincias delegaron determinadas facultades a la Nación para conformar un poder común capaz de garantizar derechos y servicios que una jurisdicción por sí sola no podría sostener en igualdad de condiciones.
“Para el federalismo social no basta la mera distribución administrativa de competencias entre la Nación y las provincias”, señaló Pesatti. En su análisis, vivir lejos de los principales centros urbanos no debería traducirse en menores oportunidades ni en dificultades adicionales para acceder a infraestructura básica, entre ellas una red vial adecuada.
Críticas al esquema nacional
En otro tramo de la columna, Pesatti cuestionó las políticas impulsadas por la administración del presidente Javier Milei respecto de la Dirección Nacional de Vialidad. Recordó que el Gobierno nacional intentó disolver el organismo mediante el Decreto 461/2025, una medida que, según indicó, fue rechazada por ambas cámaras del Congreso.
Sin embargo, consideró que el rumbo general de esa política continúa por otros mecanismos. En particular, mencionó el esquema de concesiones previsto para más de 9.000 kilómetros de rutas nacionales y la habilitación otorgada durante 2026 a nueve provincias para concesionar, mediante el cobro de peajes, determinados tramos ubicados dentro de sus territorios.
“La institución sobrevivió, pero la concepción nacional del sistema vial continúa bajo ataque”, afirmó el funcionario rionegrino. Para Pesatti, la discusión no se limita a la continuidad administrativa de Vialidad Nacional, sino que involucra el criterio con el que se define el financiamiento y el mantenimiento de la infraestructura que conecta a las distintas regiones del país.
El vicegobernador advirtió además sobre las consecuencias que podría generar el traspaso de rutas sin los recursos necesarios para garantizar su mantenimiento. “Transferir una ruta sin transferir los recursos necesarios significa provincializar el costo, privatizar la renta y condenar al abandono todo aquello que no resulte atractivo para un concesionario”, sostuvo.
Según su planteo, los corredores con mayor circulación podrían contar con condiciones para sostener sistemas de peaje, mientras que las rutas con menor tránsito quedarían sujetas a las posibilidades presupuestarias de cada provincia. En ese escenario, consideró que los territorios con menor actividad económica podrían enfrentar mayores dificultades para conservar sus vías de comunicación.
Una mirada sobre el modelo económico
Pesatti relacionó esta situación con una concepción económica que, a su entender, prioriza la conexión de las zonas productivas con los puntos de exportación por encima de la integración territorial. Para fundamentar su posición, recurrió a los planteos del economista Raúl Prebisch sobre la relación entre los países centrales y periféricos.
En esa línea, sostuvo que una economía basada en enclaves productivos no necesita necesariamente una red destinada a integrar a toda la población. “Lo único relevante es conectar el yacimiento, la mina, el campo o el pozo petrolero con el puerto de salida”, afirmó al describir el modelo que atribuye al Gobierno nacional.
El vicegobernador también comparó el escenario actual con la conformación histórica de la red ferroviaria argentina durante el modelo agroexportador. Según su análisis, aquella infraestructura respondió en buena medida a la necesidad de vincular las zonas de producción con el puerto de Buenos Aires, mientras que la expansión ferroviaria hacia regiones más alejadas requirió una intervención directa del Estado.
A partir de esa comparación, Pesatti advirtió que una lógica similar podría trasladarse actualmente al sistema vial. “Habrá rutas para sacar petróleo, minerales, granos y carne. Habrá corredores eficientes entre los enclaves extractivos y las terminales portuarias”, sostuvo, aunque expresó preocupación por las consecuencias para las localidades y regiones que no resulten prioritarias para esos circuitos económicos.
Finalmente, el vicegobernador cerró su análisis con una fuerte crítica al modelo de infraestructura que atribuye al Gobierno nacional. “Los caminos de la vida sobran. Milei no abandona las rutas porque carezca de un proyecto”, afirmó. Y concluyó: “Las abandona porque, en su modelo, sobra la mayoría de las rutas y, lo que resulta aún más grave, también sobra la mayoría de los argentinos”.