Volver a ver con claridad el rostro de un ser querido, recuperar autonomía para desenvolverse o mejorar las condiciones para estudiar y trabajar son algunas de las experiencias que atraviesan las personas que reciben anteojos mediante el programa Enfocar. La iniciativa impulsada por el Gobierno de Río Negro brinda controles oftalmológicos y lentes gratuitos a distintos sectores de la población que requieren atención visual.
Desde el inicio de su recorrido por la provincia, Enfocar lleva sus consultorios móviles a diferentes localidades para acercar esta prestación a niñas, niños y adolescentes de entre 6 y 18 años, personas mayores de 60 y personas con discapacidad que cuentan con el Certificado Único de Discapacidad (CUD). La propuesta busca facilitar el acceso a controles y anteojos, especialmente para quienes encuentran dificultades económicas para afrontar esos gastos.
En Cipolletti, donde ya fueron entregados más de 3.600 lentes, numerosos vecinos destacaron el impacto de la iniciativa y la posibilidad de acceder a una solución que, en otras circunstancias, les resultaría difícil afrontar. “Estoy feliz con la organización de esto. Si lo tuviera que pagar en este momento no podría porque estamos pasando una situación muy difícil en el país y a la gente le cuesta mucho todo”, contó Claudio, quien además remarcó la importancia de que este tipo de políticas continúen.

Natalia, quien no cuenta con mutual, también valoró la posibilidad de obtener sus anteojos a través del programa provincial. “Estoy muy contenta, muy feliz porque es una gran oportunidad por lo caros que salen hoy los lentes. Al no tener mutual, esto es un gran beneficio”, expresó. Su testimonio refleja una de las dificultades que atraviesan quienes necesitan corrección visual pero no disponen de cobertura para acceder a ella.
El despliegue de los consultorios móviles en distintos barrios también permite acercar la atención a personas que viven alejadas del centro de las ciudades. Horacio, vecino de uno de esos sectores de Cipolletti, destacó precisamente que la propuesta haya llegado hasta su barrio y resumió el impacto entre los habitantes del lugar: “Es una alegría para todos los vecinos acá”, manifestó.

Los testimonios recogidos durante el recorrido muestran que las necesidades son diferentes, aunque tienen como punto común las dificultades para acceder a una atención visual adecuada. José Luis sostuvo que el programa representa una respuesta para muchas personas mayores que presentan problemas de visión y no cuentan con recursos suficientes para comprar sus anteojos. “Hay mucha gente grande que tiene problemas visuales, que no puede ver bien y no tiene el dinero para poder hacerse los anteojos. Esto está buenísimo”, afirmó.
Entre las historias que reflejan el impacto cotidiano de Enfocar se encuentra la de Danixa, quien tiene una hija de dos años y una alteración en la córnea que le provoca visión doble. Después de casi un año sin poder ver con claridad, explicó que ahora puede observar a su hija sin dificultades. “Para mí esto es un montón porque para una que es madre realmente le encontramos placer a esas cosas que a veces son cotidianas”, contó emocionada. Y agregó: “Va a ser un cambio en mi vida para poder vivir mejor, porque uno se acostumbra a vivir mal y no es así”.

Con más de 12.000 lentes entregados desde el comienzo del recorrido, el programa Enfocar continuará desarrollando su presencia en distintos puntos de Río Negro. Más allá de la cantidad de prestaciones realizadas, la iniciativa busca generar efectos concretos en la vida diaria de sus destinatarios, desde mejorar las posibilidades de aprendizaje y trabajo hasta favorecer la autonomía, reconocer un rostro o disfrutar de actividades cotidianas que pueden verse condicionadas por una dificultad visual.
