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País

(((video))) El CIN debatió en Bariloche una nueva agenda para transformar la universidad pública

El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) realizó en Bariloche el II Congreso Nacional de Innovación Universitaria “Legados, tensiones y transformaciones de la universidad argentina”, un encuentro que reunió a más de 600 participantes y puso en debate nuevas agendas institucionales y de política pública para el sistema universitario. La actividad fue organizada por la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), que también será sede del 96° Plenario de Rectoras y Rectores.

El congreso se desarrolló durante dos jornadas y estuvo estructurado en cuatro ejes vinculados con la enseñanza y el territorio, la ciencia y el desarrollo productivo, la extensión y la internacionalización, y la relación entre universidad y mundo del trabajo. Además de las conferencias centrales, se presentaron más de 192 trabajos en 48 mesas, con aportes provenientes de 50 instituciones universitarias públicas del país y la región.

Durante la apertura, el vicepresidente del CIN y rector de la UNRN, Anselmo Torres, planteó el escenario que atraviesa actualmente el sistema universitario. “Son días complejos y agradecemos que hayan podido venir en esta época en la que el problema no se agota en la situación presupuestaria sino que el ataque es al sistema universitario en su conjunto, pero estamos de pie”, sostuvo.

Junto a Torres participaron de la apertura Carlos Rodríguez, presidente de la Comisión de Asuntos Académicos del CIN; Jerónimo Ainchil, vicepresidente de esa comisión; y Sandra Torlucci, presidenta de la Comisión de Ciencia, Técnica y Arte. Los expositores coincidieron en la necesidad de fortalecer los vínculos entre las instituciones y plantearon como uno de los desafíos centrales la relación entre innovación y creación.

El cierre institucional estuvo a cargo del presidente del CIN, Franco Bartolacci, quien llamó a profundizar las transformaciones dentro del sistema universitario. “No hay mejor defensa de la universidad pública que su constante transformación”, afirmó, y propuso avanzar hacia “una segunda reforma universitaria”, con cambios académicos, pedagógicos y curriculares para responder a las transformaciones del contexto actual.

Cuatro ejes para transformar la universidad

El primer eje, “Universidad, ciencia y desarrollo productivo”, abordó el papel de las universidades públicas en la generación de proyectos de mayor densidad tecnológica y su vinculación con las necesidades nacionales y regionales. Entre las conclusiones se destacó la necesidad de federalizar las políticas científicas y fortalecer la vinculación tecnológica con sectores estratégicos como la energía, la robótica, la movilidad y las tecnologías aeroespacial y nuclear.

En ese mismo eje también se plantearon debates sobre los sistemas de evaluación y las carreras académicas, con una advertencia frente a los riesgos de mercantilización del conocimiento. La propuesta apuntó a fortalecer mecanismos de democratización y transparencia en la evaluación de la producción científica y tecnológica.

El segundo eje, “Universidad, enseñanza y territorio”, estuvo orientado a la inclusión y a la necesidad de garantizar no solamente el acceso a la educación superior, sino también la permanencia y el egreso. En las conclusiones se propuso fortalecer el Sistema Argentino de Categorización y Acreditación Universitaria (SACAU), junto con herramientas de alerta temprana y modalidades de presencialidad expandida sustentadas en el uso de datos.

También se abordó el impacto de la inteligencia artificial generativa en los procesos educativos. En este punto, las conclusiones plantearon la necesidad de incorporar una “Pedagogía del Ser”, con especial atención a las dimensiones emocional y ética como elementos propios de la formación universitaria frente al avance de nuevas tecnologías.

El tercer eje, “Universidad, extensión e internacionalización”, propuso considerar ambas dimensiones como componentes constitutivos de la educación superior. Entre las iniciativas discutidas se destacó la “internacionalización en casa”, mediante herramientas como los proyectos COIL, con el objetivo de ampliar las competencias interculturales sin que la movilidad física se convierta en una condición excluyente.

Ciencia, territorio y mundo laboral

En materia de extensión universitaria, se impulsó además su incorporación a las currículas mediante Prácticas Sociales Educativas y mecanismos de articulación territorial. Las conclusiones remarcaron la importancia del diálogo con las comunidades y de fortalecer la articulación con la escuela secundaria para acompañar el ingreso a la universidad, al tiempo que se identificaron como dificultades las restricciones presupuestarias y las diferencias de tiempos entre las instituciones y los territorios.

El cuarto eje estuvo dedicado a la relación entre “Universidad y mundo del trabajo” y analizó los cambios producidos por la incertidumbre laboral y las nuevas tecnologías. Allí se promovió la formación continua mediante microcredenciales e insignias digitales interoperables, mientras que también se planteó la necesidad de desarrollar marcos de soberanía tecnológica y gobernanza algorítmica que contemplen los derechos laborales de trabajadores docentes y nodocentes.

Durante las conferencias centrales también se plantearon definiciones sobre el rol social de las universidades. Nicolás Arata, docente e investigador, sostuvo que “la apuesta por la formación y por la producción científica valen la pena” y remarcó que el conocimiento producido en las universidades constituye un componente de la construcción de soberanía. En tanto, Juan Pablo Itoiz destacó que “el compromiso social universitario a través de la extensión es clave para dimensionar el derecho a la educación y la consolidación democrática en la Argentina”.

La directora del Instituto Balseiro, Graciela Bertolino, planteó a su vez la necesidad de fortalecer la producción tecnológica desde las universidades. “Cuando hablamos de soberanía tecnológica, las universidades deben llevar la iniciativa”, afirmó. Por su parte, Danya Tavela señaló la relevancia de las microcredenciales frente a los cambios en las trayectorias laborales y las definió a partir de criterios de “pertinencia, calidad, trazabilidad y gestión”.

El encuentro concluyó con la lectura de las primeras conclusiones surgidas de las mesas y conferencias. Desde el CIN señalaron que los 192 trabajos presentados no solamente evidenciaron la capacidad de las universidades para innovar, sino que permitieron mostrar experiencias que ya se encuentran en desarrollo en distintas instituciones del país. Los trabajos completos serán posteriormente editados en una publicación.

La actividad dejó planteada una agenda centrada en la transformación de la universidad pública, con propuestas que abarcan desde el desarrollo científico y productivo hasta las nuevas formas de enseñanza, la extensión territorial, la internacionalización y la adaptación al mundo laboral. El congreso se realizó en Bariloche como antesala del 96° Plenario de Rectoras y Rectores del CIN, previsto para este sábado en la misma ciudad.