La industria textil argentina continúa atravesando uno de sus períodos de menor actividad de los últimos años, con retrocesos en la producción, utilización de la capacidad instalada por debajo de la mitad, pérdida de puestos de trabajo y cierre de establecimientos. Así surge del nuevo informe económico mensual elaborado por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), que advierte sobre la persistencia de la crisis en el sector.
De acuerdo con el relevamiento, en junio la actividad textil registró una caída del 15,9% interanual y acumuló un retroceso del 24,4% durante el primer semestre de 2026 frente al mismo período de 2025. A esto se suma un bajo nivel de utilización de la capacidad instalada, que alcanzó apenas el 46,6% y quedó 12,5 puntos porcentuales por debajo del promedio de la industria en general.
El escenario también se refleja en el mercado laboral. En mayo de 2026, la cadena de textil, confección, cuero y calzado contabilizó 93.952 puestos de trabajo formales, 1.229 menos que en abril y 16.244 menos que un año atrás. Según FITA, el sector textil explicó el 39% de la pérdida mensual de empleo registrada en la industria.
La reducción de establecimientos constituye otro de los indicadores que muestran la magnitud del proceso. Desde diciembre de 2023, el sector de textiles y confección acumula 750 establecimientos menos, lo que representa un promedio cercano a 30 cierres por mes durante más de dos años. Para la entidad empresaria, la pérdida de unidades productivas implica también una disminución de capacidad instalada que resulta difícil de recuperar en el corto plazo.
El informe de FITA señala además que los precios de los productos textiles evolucionaron considerablemente por debajo del nivel general de la economía. En términos interanuales, los precios del sector aumentaron 11,5%, mientras que el índice general registró una variación del 33,8%. La diferencia, de 22 puntos porcentuales, se amplió desde comienzos de 2025.
Frente a este panorama, la federación manifestó su adhesión a los planteos realizados por la Unión Industrial Argentina (UIA) durante el Día de la Industria. En ese marco, ambas entidades sostienen que la estabilización de las variables macroeconómicas constituye una condición necesaria, pero que la transición hacia una etapa de crecimiento también debe contemplar la evolución de la actividad, la producción y el empleo.
El presidente de FITA, Luis Tendlarz, sostuvo que los indicadores conocidos hasta el momento no muestran una recuperación de la actividad productiva. “Los números muestran que las señales de estabilización siguen sin impactar en la recuperación de la actividad textil y la industria en general. El sector lleva más de dos años resistiendo: perdimos producción, empleo, empresas e inversión”, afirmó.
Tendlarz también advirtió sobre las consecuencias que puede generar la continuidad del cierre de establecimientos productivos. “Cada establecimiento que cierra es una capacidad productiva que después cuesta años reconstruir. Por eso pedimos que la transición no destruya lo que vamos a necesitar para crecer”, señaló el titular de la entidad.

En ese sentido, FITA reclamó la generación de condiciones que permitan recuperar la competitividad del sector sin alterar el proceso de ordenamiento macroeconómico. “Es imperioso construir condiciones concretas que permitan recuperar la competitividad sin comprometer el orden macroeconómico”, sostuvo Tendlarz, al plantear el desafío que enfrenta la industria durante la transición hacia una etapa de mayor actividad.
La Federación de Industrias Textiles Argentinas fue fundada en 1932 y reúne a cámaras y entidades vinculadas con el entramado productivo textil nacional. Actualmente, la industria textil y de la confección comprende unas 4.000 empresas y establecimientos en distintas etapas de la cadena, entre ellas hilandería, tejeduría, tintorería, acabado y proveedores. Desde FITA señalaron que continuarán promoviendo políticas orientadas a fortalecer la competitividad y las condiciones de desarrollo del sector.