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Bariloche

PAVE presenta sus propuestas para la reforma de la Carta Orgánica Bariloche

El escenario electoral de Bariloche comenzó a transitar una etapa de definiciones de cara a los comicios del próximo 1 de noviembre, cuando la población deberá elegir a los convencionales constituyentes que tendrán a su cargo la redacción de una nueva Carta Orgánica Municipal, con vigencia proyectada para los próximos 20 años.

Con la presentación de las listas ante la Junta Electoral, las distintas fuerzas que participarán de la elección comenzaron a difundir sus candidatos y los principales ejes que buscarán incorporar al debate sobre la reforma institucional de la ciudad. En ese marco, el Partido Participación Vecinal (PAVE), encabezado por Norberto Rodríguez, dio a conocer su declaración de propuestas.

La fuerza plantea como objetivo central avanzar hacia un sistema de gobierno con mayor participación ciudadana y un rol más relevante del Concejo Deliberante frente al Poder Ejecutivo. Según sostiene PAVE, se trataría de un esquema con características similares a un sistema parlamentario, adaptado a las particularidades de Bariloche, sin que ello implique necesariamente una mayor demora en los procesos de decisión.

Desde el partido señalaron que la propuesta pretende construir “una alternativa política amplia y pluralista”, convocando a los vecinos a participar en la definición de políticas vinculadas al desarrollo local. La planificación planteada contempla dimensiones ambientales, sociales y económicas, con una mirada que también incorpora la articulación regional.

Uno de los ejes principales de la propuesta es que la participación social tenga un carácter explícito en las decisiones de gobierno. PAVE sostiene que las definiciones políticas deberían quedar vinculadas a las decisiones mayoritarias de los vecinos, a partir de mecanismos que garanticen información previa, debate y votación.

GESTIÓN MUNICIPAL

En materia de gestión municipal, el partido propone fortalecer el localismo y generar herramientas para que los habitantes puedan expresar sus necesidades y prioridades en diferentes escalas: barrial, local y regional. Para ello plantea una mayor articulación entre áreas municipales, organismos, entidades y organizaciones de la comunidad.

La planificación territorial aparece como uno de los componentes centrales de la iniciativa. PAVE propone que las políticas municipales contemplen el resguardo del patrimonio paisajístico y natural, considerando tanto sus potencialidades como los riesgos ambientales y las necesidades sociales de la población.

El documento plantea además la elaboración periódica de diagnósticos sobre las principales problemáticas de la ciudad, con participación de universidades, entidades científico-técnicas y vecinos. La intención, según la fuerza, es que esa información permita definir políticas públicas y respuestas vinculadas con los servicios, la estabilidad económica y laboral y las necesidades de cada sector.

Otro de los objetivos expresados es avanzar hacia una mayor autonomía económica del Municipio y, en consecuencia, hacia una mayor independencia política. PAVE plantea que la administración municipal debe contar con herramientas que permitan reducir la incidencia de “intereses foráneos” en la definición de las políticas públicas locales.

La transparencia constituye otro de los puntos incluidos en la propuesta. El partido propone que la situación contable del Municipio sea de acceso público mediante informes mensuales disponibles en formato digital, de manera que los vecinos puedan conocer el destino de los ingresos y egresos y evaluar las consecuencias de proyectos, préstamos y otras decisiones de la administración.

En ese esquema, las juntas vecinales y otras organizaciones territoriales tendrían un papel de mayor relevancia en los procesos de gestión y control. PAVE plantea fortalecer las delegaciones municipales y ampliar la representación directa de los vecinos, con criterios abiertos e inclusivos para facilitar la participación de quienes residen en cada sector.

La fuerza propone implementar una metodología denominada MOVEPA, vinculada al Movimiento Vecinal Participativo, destinada a revisar de manera permanente las necesidades y demandas de cada comunidad barrial. El mecanismo estaría orientado especialmente a cuestiones relacionadas con el dominio público, los espacios comunes, los bienes naturales y otros recursos de interés comunitario.

Según el planteo, las consultas y votaciones vecinales podrían desarrollarse de manera presencial, virtual o anónima. Las decisiones adoptadas por mayoría deberían posteriormente ser incorporadas a la gestión con el acompañamiento de las organizaciones barriales, el Municipio u otros organismos competentes, de acuerdo con las características de cada caso.

PAVE también propone que el presupuesto municipal contemple una asignación económica para cada barrio o espacio territorial, de acuerdo con las demandas identificadas mediante encuestas y procesos participativos. La distribución podría contemplar además agrupamientos de barrios cuando las problemáticas o necesidades fueran compartidas.

El área municipal de Planeamiento tendría, de acuerdo con la propuesta, un rol central en la elaboración de políticas públicas a partir de procesos participativos. Para ello se plantea que los vecinos cuenten previamente con información científica, estadística, legal, cultural y presupuestaria, con mecanismos que garanticen su disponibilidad pública.

El documento también contempla la creación de consejos asesores honorarios integrados por representantes de instituciones científico-técnicas y otros actores sociales. Estos espacios tendrían una función consultiva y sus conclusiones no serían vinculantes, pero aportarían información para que los vecinos puedan participar posteriormente de los procesos de decisión.

Siete ejes para la planificación

Entre las temáticas que PAVE propone llevar al debate aparecen siete grandes ejes. El primero es la planificación territorial local y regional, que incluye la revisión de normas urbanas, la protección del patrimonio natural, la elaboración de mapas de riesgo, la accesibilidad y la actualización de reglamentaciones vinculadas con la prevención de incendios.

El segundo eje está relacionado con los servicios públicos, entre ellos salud, seguridad, educación, transporte, recolección y tratamiento de residuos y descentralización. El tercero comprende la infraestructura y contempla redes de gas, agua potable, electricidad, cloacas, calles y otras obras necesarias para el desarrollo de la ciudad.

La propuesta incorpora además la economía y el trabajo local y regional, con iniciativas como el impulso al compre local, proyectos barriales financiados con recursos públicos y el fortalecimiento de la producción rural. También incluye un eje destinado a alimentación y cobijo, con especial atención a situaciones de carencia social vinculadas con alimentos, vivienda, tierra, servicios e infraestructura.

El sexto eje está relacionado con la energía y contempla el desarrollo de energías limpias, el control de la eficiencia energética en edificios y la promoción de sistemas de aprovechamiento de energía solar pasiva. El séptimo aborda legislación y derecho a la ciudad, con cuestiones ambientales, acceso a barrios sociales, transparencia, participación vinculante, inclusión y promoción de actividades deportivas y culturales.

De acuerdo con el documento presentado por PAVE, las temáticas a debatir deberían surgir inicialmente de las prioridades establecidas por los propios vecinos en cada barrio. Cuando una problemática se repita en numerosos sectores, la discusión podría trasladarse a una escala mayor, considerando como asuntos de alcance general aquellos que involucren al menos 20 barrios o dos delegaciones municipales.

SÍNTESIS DE LA METODOLOGÍA MOVEPA

La metodología MOVEPA constituye uno de los componentes centrales de la propuesta electoral. PAVE sostiene que las mesas de trabajo, audiencias públicas, juntas vecinales y presupuestos participativos resultan insuficientes si no están acompañados por información y debate previo y, especialmente, si las decisiones adoptadas no tienen carácter vinculante.

Desde la fuerza consideran que la participación ciudadana debería estar acompañada por el compromiso institucional de respetar las decisiones adoptadas mediante votaciones anónimas y por mayoría. “A través de estos instrumentos podremos democratizar la gestión municipal en favor de los vecinos/as a fin de lograr acuerdos de largo plazo”, sostiene el documento difundido por el partido.

El acceso a la información pública también es presentado como una condición necesaria para ese modelo de participación. En ese sentido, PAVE plantea que las organizaciones comunitarias pueden contribuir a difundir la información entre los vecinos, aunque distingue entre el derecho de las instituciones a realizar aportes y el voto vinculante que correspondería a las personas.

La propuesta establece que las organizaciones sociales, universidades, cámaras empresariales y organizaciones no gubernamentales puedan intervenir en los debates y expresar sus posiciones, pero sin voto. En cambio, PAVE plantea reconocer el derecho a participar de las decisiones vinculantes a personas mayores de 16 años que acrediten una determinada antigüedad de residencia en Bariloche, aspecto que quedaría sujeto a debate y definición.

Finalmente, el partido propone incorporar mecanismos de monitoreo y revisión de las políticas públicas una vez adoptadas las decisiones. También busca fortalecer el rol de las entidades barriales como vínculo entre la ciudadanía y el gobierno, con el objetivo de cubrir todo el ejido municipal y garantizar canales de participación para aquellos vecinos que no puedan ejercerla a través de una junta vecinal u organización territorial.