En el marco de la campaña denominada “Nunca Más Económico”, la Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC) difundió una entrevista con el historiador e investigador Bruno Nápoli, en la que se analizan las consecuencias económicas del golpe cívico-militar de 1976. La conversación fue realizada por los socios de la entidad Roberto Villarruel y Mariela Montiel, quienes dialogaron con el especialista sobre los cambios estructurales que, introdujo la dictadura en el modelo productivo argentino.
Durante el encuentro, desarrollado en el contexto del 50º aniversario del golpe de Estado, Nápoli planteó que antes de 1976 el país sostenía un esquema de industrialización con fuerte presencia del mercado interno. En ese sentido, señaló que la Argentina contaba con “un profundo modelo de industrialización con pleno empleo y una pobreza que apenas rondaba el 4%”, situación que, según indicó, se apoyaba en niveles bajos de desocupación y en una estructura productiva orientada al desarrollo interno.
El investigador sostuvo que el objetivo central del golpe fue modificar ese esquema económico. Explicó que la dictadura impulsó un cambio estructural que buscó “destruir ese proyecto industrial y disciplinar a los trabajadores organizados”, reemplazando el modelo productivo por uno centrado en la valorización financiera y la especulación económica.
En ese marco, Nápoli destacó que una de las herramientas clave para implementar ese cambio fue la sanción de la Ley de Entidades Financieras. De acuerdo con su análisis, esa normativa “le quitó poder al Banco Central, igualó jurídicamente al capital extranjero con el local y desreguló los negocios”, habilitando lo que describió como “una timba financiera sin precedentes”.
El autor del libro La dictadura del capital financiero sintetizó su interpretación señalando que “con tres leyes vos desmontás una estructura productiva y lográs una forma de acumulación financiera”, al tiempo que advirtió que esa legislación, con algunas modificaciones, continúa vigente en la actualidad.
Finalmente, durante la entrevista se abordaron las consecuencias sociales de ese cambio de modelo económico. Nápoli sostuvo que uno de los efectos más duraderos fue el crecimiento de la pobreza estructural, al indicar que “mientras que a principios de los años 70 había poco más de 370 villas en el país, hoy el registro nacional contabiliza más de 5.600”. El encuentro concluyó con una reflexión de ENAC en la que se reafirma la necesidad de “defender el mercado interno para que las familias trabajadoras vivan dignamente con justicia social”.

















