En un contexto de creciente preocupación en la comunidad educativa, el gremio docente UnTER difundió un duro comunicado en el que alerta por la “proliferación de amenazas y mensajes intimidatorios” en escuelas de Río Negro, al tiempo que propone un abordaje integral del problema. El posicionamiento se da en medio de una escalada de episodios que encendieron las alarmas en distintos establecimientos.
Desde el Consejo Directivo Central del sindicato señalaron que la situación no puede analizarse de manera aislada, sino en el marco de un escenario social más amplio. “Las instituciones educativas no están abstraídas de lo que ocurre en la sociedad”, afirmaron, y advirtieron que la violencia, tanto material como simbólica, “se ha profundizado en los últimos años”.
El documento vincula estos hechos con el deterioro de las condiciones de vida de amplios sectores de la población, al sostener que “lo que aparece y sucede en las escuelas es, en parte, el reflejo de cómo golpea la crisis económica, social y cultural a la población”. En ese sentido, remarcaron que las comunidades atraviesan un proceso de precarización creciente.
Asimismo, desde UnTER apuntaron contra los gobiernos por el deterioro del sistema educativo y denunciaron la existencia de “discursos de odio emanados desde las autoridades y funcionarios por redes sociales y medios de comunicación”, junto con una “campaña de difamación contra la escuela pública y la docencia”.
En ese marco, cuestionaron las respuestas basadas en el endurecimiento de medidas de control, al señalar que en distintas jurisdicciones “la respuesta de los gobiernos viene de la mano de más castigo y más vigilancia”. Además, criticaron la reciente legislación penal juvenil, al considerar que “no hace más que vulnerar los derechos de niñxs y adolescentes”.
El gremio también planteó interrogantes sobre las condiciones de vida de los estudiantes, preguntándose “¿qué le pasa a nuestrxs niñxs y adolescentes para llegar a ubicarse como posibles victimarixs de sus pares?”, y vinculó estas situaciones con factores estructurales como el empleo, los ingresos y los vínculos familiares.
En esa línea, advirtieron que la violencia se retroalimenta en un contexto donde predominan discursos agresivos y prácticas de exclusión. “Si se estimula la agresividad por medio de discursos de odio (…) la resultante es el contexto que atravesamos”, expresaron, al describir un escenario de conflictividad creciente dentro y fuera de las المدارس.
Frente a este panorama, desde UnTER rechazaron de manera enfática las respuestas punitivistas y remarcaron que “las escuelas no son cuarteles y no se deben convertir en espacios de persecución de estudiantes”. En cambio, propusieron fortalecer ámbitos de participación y expresión para las infancias y adolescencias.
El sindicato sostuvo que para abordar la problemática es necesario contar con mayores recursos en el sistema educativo, incluyendo “parejas pedagógicas en Inicial”, “maestrxs de fortalecimiento por turno en Primaria” y “equipos interdisciplinarios por institución”, entre otras demandas vinculadas al acompañamiento integral de los estudiantes.
Finalmente, reclamaron al Estado el fortalecimiento de políticas públicas en materia de niñez y salud mental, exigiendo “dispositivos de salud mental públicos y articulados con las escuelas” y mayor presupuesto para hospitales y centros de atención. El comunicado, fechado en General Roca – Fiske Menuco el 21 de abril de 2026, concluye con un llamado a construir respuestas colectivas frente a una problemática que atraviesa a toda la sociedad.


















