Foto: Facundo Pardo
El hallazgo del cuerpo de Alan Ezequiel Oyarzo, un joven de 20 años que era intensamente buscado desde fines de la semana pasada, generó conmoción en Bariloche y abrió una investigación judicial para determinar las circunstancias de su muerte. El desenlace se produjo este domingo, luego de varios días de rastrillajes y de un amplio operativo desplegado por la Policía de Río Negro y familiares del joven.
El cuerpo fue encontrado en un sector descampado y boscoso ubicado en inmediaciones de las calles Esandi y La Habana, en la zona este de la ciudad, a pocas cuadras del lugar donde había sido visto por última vez. Tras el hallazgo, intervino el Ministerio Público Fiscal de Río Negro, que dispuso la realización de pericias y una autopsia para establecer las causas del fallecimiento.
Alan Oyarzo había sido visto por última vez el jueves 26 de marzo alrededor de las 21 horas en el barrio San Francisco III. Desde ese momento, familiares y allegados iniciaron una búsqueda que rápidamente se amplió con la participación de efectivos policiales y unidades especializadas.
Durante los días posteriores a su desaparición se desplegó un operativo de rastrillaje en distintos sectores de la zona este de Bariloche. En el procedimiento intervinieron personal de la Subcomisaría 80°, agentes de distintas unidades policiales, el grupo especial COER y equipos de canes entrenados para la búsqueda de personas.
El operativo se intensificó durante el fin de semana, cuando familiares, amigos y vecinos se sumaron a las tareas de búsqueda recorriendo diversos sectores del barrio y áreas cercanas. Incluso se utilizaron drones y se realizaron recorridas a pie en zonas de difícil acceso, con el objetivo de localizar al joven.
Finalmente, cerca de las 14 horas del domingo, el cuerpo fue localizado durante un rastrillaje en el área cercana a la avenida Esandi. El hallazgo puso fin a la incertidumbre que atravesaban los allegados al joven, quienes habían impulsado la difusión del caso en redes sociales y medios locales para solicitar colaboración de la comunidad.
Según trascendió de manera preliminar, las primeras observaciones policiales no habrían detectado indicios claros de criminalidad en el lugar del hallazgo, aunque las autoridades indicaron que será la autopsia la que permitirá determinar con precisión las causas y circunstancias de la muerte.
La investigación quedó en manos del Ministerio Público Fiscal de Bariloche, que continuará con la recopilación de testimonios, análisis de evidencias y pericias forenses. Mientras tanto, el caso generó profunda consternación en la comunidad local y reavivó el debate sobre los protocolos de búsqueda y asistencia ante casos de personas desaparecidas en la región.

















