Las ventas minoristas pyme registraron una caída del 3,8% interanual en julio de 2026, según el informe elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). El relevamiento también mostró una contracción del 2,1% frente a junio y acumuló un retroceso del 2,7% durante los primeros siete meses del año. El desempeño refleja un escenario de consumo más cauteloso, condicionado por la menor disponibilidad de ingresos extraordinarios y por el peso creciente de los gastos asociados a los servicios durante el invierno.
De acuerdo con el informe, la disminución interanual estuvo vinculada principalmente con el agotamiento del impulso generado por el cobro del aguinaldo durante el mes anterior. A ese factor se sumó una mayor incidencia de las tarifas de servicios invernales sobre los presupuestos familiares, situación que habría profundizado la cautela de los consumidores y moderado el ritmo de la actividad comercial respecto de junio.
En cuanto a la percepción de los comerciantes sobre la evolución de sus negocios, el 48,1% de los consultados consideró que su nivel de actividad se mantuvo estable en comparación con julio de 2025. Sin embargo, esa proporción cayó dos puntos porcentuales respecto del relevamiento anterior. Paralelamente, aumentó la mirada negativa: el porcentaje de comercios que calificó como desfavorable su situación pasó del 43,1% al 44,5% en el último mes.

Las expectativas para los próximos doce meses presentan un panorama algo más favorable, aunque con una elevada proporción de respuestas que anticipan estabilidad. El 46,3% de los comerciantes espera que su nivel de actividad no registre cambios significativos, mientras que el 42,4% proyecta una mejora. Esta última cifra representó un incremento de 4,7 puntos porcentuales respecto de junio. En tanto, el 11,3% restante prevé un deterioro de su actividad durante el próximo año.

La percepción sobre las condiciones para realizar nuevas inversiones de capital continúa siendo mayoritariamente negativa. Según CAME, el 61,5% de los comercios consultados consideró desfavorable la coyuntura para concretar inversiones, mientras que apenas el 14% la evaluó como oportuna. Otro 24,5% prefirió no adoptar una posición al respecto, en un contexto en el que las empresas priorizan el sostenimiento de sus operaciones y mantienen una postura prudente frente a nuevos compromisos financieros.
Por sectores, seis de las siete actividades relevadas registraron bajas interanuales. Las mayores retracciones correspondieron a Textil e indumentaria, con una caída del 5,6%; Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, con un descenso del 5,5%; y Alimentos y bebidas, que retrocedió 5,4%. El único rubro que mostró una variación positiva fue Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción, con una mejora del 1% interanual.
El relevamiento también mostró una diferencia entre las ventas realizadas en locales físicos y el comportamiento del canal digital. Durante julio, las ventas online de comercios con local a la calle aumentaron 14,9% interanual, aunque registraron una leve disminución desestacionalizada del 0,1% respecto de junio. El índice general de ventas minoristas de CAME contempla las operaciones realizadas por los comercios relevados bajo las distintas modalidades de comercialización.

El informe caracterizó el comportamiento del consumo durante julio como una demanda defensiva y fragmentada, marcada por la priorización de productos indispensables. Según el análisis de la entidad, los hogares concentraron sus compras en bienes de la canasta básica, medicamentos recetados e insumos de reposición inmediata, mientras postergaron adquisiciones de bienes durables, indumentaria, muebles y otros productos de mayor valor unitario.
Desde el sector comercial, CAME señaló además que la concreción de operaciones estuvo sostenida por promociones bancarias, billeteras digitales y descuentos por pago al contado, en un contexto de restricciones para ampliar el financiamiento de los consumidores. A la vez, los comercios enfrentaron mayores costos de reposición, gastos logísticos y competencia de productos importados e informales, factores que presionaron sobre sus márgenes de rentabilidad. Frente a este escenario, las pymes mantuvieron una estrategia de cautela financiera, priorizando el flujo operativo y postergando decisiones de inversión.
Ver informe completo acá: https://www.redcame.org.ar/advf/documentos/2026/08/6a7757395267d.pdf