El inicio del mes de septiembre llegó acompañado de un nuevo aumento en los combustibles líquidos en todo el país. La suba responde a la aplicación de la actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y del Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC), que el gobierno nacional había postergado durante gran parte de 2024 y de este año. La medida impacta de manera directa en los surtidores de nafta y gasoil y se sentirá de forma escalonada: una primera parte en septiembre y la segunda en octubre, cuando se concrete el resto de los ajustes pendientes.
En el caso de la nafta, el incremento impositivo representa unos $10,52 por litro en concepto de ICL, a lo que se suma $0,64 por el impuesto al carbono. En el gasoil, la carga fiscal es de $8,57 más un diferencial de $4,64 en el ICL, mientras que el IDC agrega $0,97 adicionales. Se trata de montos que, trasladados a los precios finales, empujan hacia arriba el valor de los combustibles en todas las provincias.
La Patagonia no quedó exenta de este aumento, que se reflejó en los surtidores de las principales ciudades de la región. En localidades como Neuquén, General Roca o Viedma, la nafta súper de YPF se ubica ahora en una franja que va de los $1.199 a los $1.271 por litro, mientras que la Infinia supera los $1.500. En cuanto al gasoil, los precios ya se acercan o incluso superan los $1.700, lo que golpea con fuerza a sectores como el transporte de cargas y de pasajeros.
En Bariloche, los valores también fueron actualizados desde las primeras horas del lunes. Según confirmaron las estaciones de servicio de YPF, la nafta súper pasó de $1.195 a $1.205,52 por litro, mientras que la Infinia subió de $1.434 a $1.444,52. El diésel 500 se incrementó de $1.437 a $1.445,58 y la Infinia Diésel trepó de $1.690 a $1.698,58. Se trata de ajustes que, aunque en apariencia parecen menores en cada carga, representan un peso acumulado significativo para los usuarios habituales.
El aumento no solo afecta a los automovilistas particulares, sino también al turismo y a la actividad económica local. En una ciudad como Bariloche, donde la movilidad y el transporte son claves para la vida cotidiana y el desarrollo de la temporada, cada suba en los combustibles repercute en los costos de los servicios, los precios de los bienes y la competitividad del destino frente a otros puntos turísticos del país.
Analistas advierten que el impacto podría sentirse con más fuerza a partir de octubre, cuando se aplique la segunda parte del ajuste impositivo. Allí los precios volverán a recalibrarse y no se descarta que los valores superen nuevas barreras psicológicas en los surtidores. De esta manera, septiembre arranca con un escenario que combina la necesidad fiscal del Estado con la preocupación de los consumidores, que ven cómo se encarece un insumo esencial para la vida diaria y la economía regional.

