En el marco del proyecto curatorial Sendero Patagónico, los artistas Guillermo Mena y Catalina Galdón presentan una serie de intervenciones que integran la esencia del entorno del Parque Nacional Nahuel Huapi en un espacio arquitectónico de la ciudad.
Sendero Patagónico es una propuesta que estructura de manera integral el complejo edilicio Capitalinas, donde funciona el Radisson Blu Bariloche. Se trata de un guión curatorial que orienta la producción e integración de las obras, con la premisa de trasladar la experiencia de la naturaleza al interior del edificio.
La iniciativa plantea una relación directa entre arte, arquitectura y paisaje, donde las intervenciones no buscan representar el entorno, sino generar una experiencia sensible en diálogo con el espacio. El recorrido propone al visitante transitar el edificio como si se tratara de un sendero, en el que cada obra configura una instancia de descubrimiento.
Entre el 18 y el 24 de marzo, dos instalaciones ocuparán el nivel cero del hotel. Desde el exterior, el espacio denominado “El Ojo” será intervenido con paños semitranslúcidos como parte de la obra “Laboratorio de Viento”, de Guillermo Mena.
A partir del 20 de marzo se sumará la artista local Catalina Galdón con la instalación “¿Puede una vasija contener un lago?”, una propuesta que aborda la relación entre el agua, el paisaje y los gestos de cuidado desde una perspectiva poética y material.
Ambas intervenciones contarán con activaciones especiales a lo largo de la semana y podrán ser visitadas de manera libre y gratuita por el público. Las actividades incluyen instancias performáticas, proyecciones y encuentros con los artistas.
En el caso de “Laboratorio de Viento”, la propuesta se desarrolla en el espacio arquitectónico “El Ojo”, ubicado en la explanada del hotel, donde se genera un fenómeno particular de circulación de aire debido a la configuración del edificio.
Este efecto, conocido como Venturi, se produce cuando el viento se acelera al atravesar un espacio comprimido entre dos volúmenes. En ese punto, el aire se vuelve perceptible y transforma el espacio en un canal dinámico de interacción con el entorno.
La instalación consiste en una serie de telas suspendidas que reaccionan al movimiento del viento sin bloquear la visual. Cada ráfaga modifica su forma, generando un registro visual en constante transformación.
A partir de esta observación, el artista desarrolla trazos digitales animados que se proyectan sobre las telas, ampliando la experiencia sensorial de la obra mediante la integración de elementos físicos y virtuales.

Guillermo Mena, nacido en Córdoba en 1986, trabaja con el concepto de dibujo expandido y desarrolla su producción a través de instalaciones, performances y piezas audiovisuales, centradas en fenómenos atmosféricos y geológicos.
Por su parte, la obra de Catalina Galdón se presenta en el contexto del Día Mundial del Agua y propone una instalación compuesta por pequeñas vasijas distribuidas en el espacio como un paisaje en miniatura.
Las piezas se disponen sobre pedestales a distintas alturas, generando un ritmo visual que evoca el movimiento del lago. Cada elemento funciona como un gesto simbólico vinculado al cuidado del agua y del entorno natural.
La propuesta introduce una reflexión sobre la imposibilidad de contener lo vasto en un objeto pequeño, planteando una tensión entre escala, materia y territorio que remite al vínculo humano con el paisaje.

Catalina Galdón desarrolla su trabajo en la Patagonia, donde investiga la relación entre naturaleza, memoria e identidad a través de la cerámica, explorando la repetición de gestos y las cualidades materiales.
La curaduría del proyecto está a cargo de Catalina Swieykowski, licenciada en Gestión de Arte, quien articula artistas, espacios y conceptos para construir una narrativa vinculada al paisaje como experiencia.
El programa incluye actividades específicas como proyecciones de dibujo en vivo, lecturas performáticas, conversatorios y una acción final abierta al público, prevista para el cierre de la intervención.
Las acciones se desarrollan en el complejo Capitalinas, ubicado sobre la avenida Bustillo, uno de los corredores turísticos más relevantes de San Carlos de Bariloche.

La propuesta se inscribe en una línea de trabajo que busca fortalecer el vínculo entre producción artística contemporánea y territorio, integrando prácticas culturales al circuito turístico y urbano de la ciudad.

















